domingo, mayo 26

Hablemos de Inteligencia Artificial

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Suraj Shinde, director del everis Digital Lab especializado en Inteligencia Artificial (IA), analiza los alcances de la IA, así como las perspectivas que se vislumbra en torno a esta tendencia tecnológica global.

De acuerdo con el especialista, la noción que mejor acota las posibilidades de esta tecnología, va encaminada en entenderla como un proceso de aprendizaje a través de códigos previamente programados, y a la vez, diseñados para flexibilizar su capacidad de retención para tareas específicas. Por ejemplo, es posible detectar emociones e inconsistencias discursivas al aplicar IA, ya sea mediante el análisis de una imagen, un audio, o bien, la conjunción de ambos en un material audiovisual.

Actualmente, la IA posee una base de programación que, a través de un lenguaje específico, adquiere la capacidad de llevar a cabo acciones direccionadas (sintácticas) que orillan a complementar una reacción contigua, un cuerpo semántico de tareas individuales que contribuyen a la ejecución de un proceso, el cual, a su vez, determinará la funcionalidad de un software cuya innovación integre la pericia digital de la IA y sus respectivos campos de estudio, abundó el directivo

Usos, alcance y límites de la IA

“El alcance que tiene la IA a través de sus diferentes usos en la industria, determina la técnica que debe implementarse para un proceso específico, así como la limitante que deberá establecerse, tomando en cuenta el objetivo principal al que se busca llegar”, comentó Shinde, quien dio por ejemplo, que si lo que se busca es determinar una emoción humana, será necesario focalizar el aprendizaje e interpretación de códigos a rasgos que permitan entender un estado de ánimo, es decir, si se quiere que la IA pueda reconocer si una persona está dormida o despierta, se debe delimitar los puntos de referencia faciales que ayudarían a llegar a dicha conclusión.

Una vez establecido el margen de análisis, los componentes que se analizarán se someten a un proceso de decodificación (ejecutado a través de tareas matemáticas como la convolución de sistemas y datos), que arrojan diferentes resultados, los cuales representan el estado del sujeto analizado, esto es la capacidad de identificar si un individuo está “despierto” o “somnoliento”.

“El trasfondo técnico y práctico de lo antes mencionado es realmente fascinante, ya que, para llegar a tales conclusiones, es necesario elaborar un modelo que permita interactuar con los datos y materiales que se proponen”, comentó el especialista, quien agregó que la IA aún no es completamente independiente al momento de buscar soluciones por conciencia propia. “Dicha acepción podría confirmar que aún existen limitantes para esta tecnología, incluso si retomamos técnicas de procesamiento como el deep learning”.

Algunas de las aplicaciones que puede tener esta técnica dentro de la industria, podría ser el reconocimiento de personas, traducción, procesamiento de lenguaje oral y escrito, o la identificación de objetos por sus características físicas, por ejemplo, el reconocimiento de vehículos robados, aún si fueron alterados, indicó Suraj Shinde.

Sobre los límites de la IA el especialista expresó que sería inexacto afirmar que existe un límite definido en el campo. Agregó que si bien aún hay áreas de oportunidad que pueden ahondar en la investigación especializada para optimizar el rendimiento de la IA en la industria, el desenvolvimiento de esta tecnología en los sistemas computacionales ha alcanzado una posición de inmensa relevancia para los mercados, los cuales dependen de sus capacidades para operar de manera habitual.

De acuerdo con esta idea, muchas de las operaciones diarias que se realizan a través de dispositivos digitales son posibles gracias a la IA. Por ello, tratar de enmarcar un entorno tan complejo, incluso podría ser poco prudente, ya que los esfuerzos de investigadores y científicos computacionales no dejan de recoger resultados interesantes, así como una ola de nuevas aplicaciones en múltiples sectores.

Por último, señaló no perder de vista que la el origen de la IA se remonta la intención de replicar el cerebro humano tal cual, haciendo uso de circuitos, PCB’s y otros recursos electrónicos. Por lo tanto, deberíamos preguntarnos si en algún momento podremos dejar que la IA avance por sí misma en un rumbo independiente del alcance humano. “Los primeros pasos han advertido que no es una posibilidad tan descabellada, basta revisar algo tan simple como la publicidad en un motor de búsqueda o en tus redes sociales, ahí un fragmento del inmenso alcance de esta tecnología”, concluyó Suraj Shinde.

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