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Entre a la factura electrónica y mejore su operación de inmediato

La obligación fiscal consiste en guardar los comprobantes que reflejan la actividad de las empresas en un archivo de acceso electrónico auditable, y hacer el envío por correo electrónico a sus destinatarios en un formato con requerimientos específicos.

Es aquí, una vez fuera de la empresa, donde el uso de la factura electrónica es todavía más justificable. Los costos de mensajería, propia o comercial, correo certificado, sobres, empaques, etiquetas, rotulaciones y demás accesorios, se eliminan totalmente. Y qué decir ante el extravío de alguna factura impresa. Se tiene que generar una copia “fiel”, con sellos de la empresa y firmas de varias personas; luego, el contador tiene que darle un manejo especial.

Una característica importante de los comprobantes fiscales digitales o CFDs, como se les llama en el medio, es que se pueden imprimir, y tantas veces como se requiera para la tranquilidad de aquellos destinatarios que se encuentran todavía en una etapa medio incrédula o de transición, o bien que siguen todavía con la política de “papelito manda”, y desean continuar ocupando a su personal en labores de archivo.

Lo que definitivamente es un hecho, es que cuando recibimos la representación impresa de una factura electrónica, con todas esas sofisticaciones como la hora exacta de la impresión, certificados y sellos digitales, y una línea ilegible de caracteres que se denomina “cadena original”, tenemos en las manos un comprobante que nos asegura la posesión legal de lo que estamos comprando, y nos quedamos con una excelente imagen del emisor.

*Director Comercial de Microsip

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