
Revisión del T-MEC incrementa la necesidad de operar con disciplina financiera: Xepelin
La revisión anual del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) aumenta la necesidad de que las pequeñas y medianas empresas (PyMEs) fortalezcan su resiliencia financiera para responder con mayor agilidad a escenarios de incertidumbre, de acuerdo con un análisis de Xepelin. Aunque el tratado mantiene vigentes las reglas comerciales, la empresa considera que el nuevo esquema de evaluación periódica obliga a reforzar la planeación financiera, la gestión de riesgos y la capacidad de adaptación.
Las PyMEs representan el 99.8% de las unidades económicas del país, generan alrededor del 72% del empleo formal y aportan cerca del 52% del PIB, según datos del INEGI y la Secretaría de Economía citados por Xepelin. Muchas forman parte de cadenas de suministro relacionadas con manufactura, industria automotriz, logística, alimentos, dispositivos médicos y comercio.
“Si bien muchas PyMEs no exportan directamente, forman parte de cadenas de suministro vinculadas con industrias estratégicas como manufactura, automotriz, logística, alimentos, dispositivos médicos y comercio, por lo que cualquier ajuste en la relación comercial entre México y Estados Unidos impacta su operación”, explicó Alejandro Toiber, Country Manager de Xepelin México.
La empresa recordó que alrededor del 84% de las exportaciones mexicanas tienen como destino Estados Unidos y que el intercambio comercial entre ambos países supera los 800 mil millones de dólares anuales.
Con datos de Xepelin, las empresas mexicanas esperan en promedio 66 días para cobrar una factura; solo el 16% del monto facturado se liquida durante los primeros 30 días y uno de cada cinco pesos ingresa después de 90 días, situación que presiona el flujo de efectivo y limita la inversión y el crecimiento.
“El T-MEC seguirá siendo un pilar para la economía mexicana… la revisión anual del T-MEC no cambia las reglas del juego de un día para otro, pero sí eleva el valor de la preparación financiera. En escenarios de incertidumbre, las empresas que cuentan con mayor visibilidad sobre su flujo de efectivo, su capital de trabajo y sus riesgos operativos tienen una capacidad mucho mayor para adaptarse y seguir creciendo», afirmó Toiber.
De acuerdo con la empresa, la volatilidad económica puede traducirse en presiones sobre la liquidez, mayores costos financieros, cambios en los ciclos de pago, ajustes en inventarios y decisiones de inversión más cautelosas, factores que afectan especialmente a empresas con márgenes reducidos o limitada disponibilidad de capital, por lo que la resiliencia financiera adquiere un papel estratégico.
Las ventas no garantizan la competitividad
A decir de Xepelin vender más ya no garantiza crecer de manera rentable.
El estudio “Claves del tejido empresarial de México 2026”, elaborado por Xepelin, reporta que durante el primer tercio de 2026 las ventas de las PyMEs mostraron una caída acumulada de -5.1% respecto al mismo periodo del año anterior y que la PyME promedio registra una volatilidad mensual de ingresos superior al 60%, donde sus ventas pueden cambiar más de la mitad de un mes al siguiente, lo que dificulta realizar proyecciones, administrar inventarios o planificar inversiones sin información financiera actualizada.
Se mencionó también que organismos como la CEPAL coinciden en que fortalecer las capacidades financieras y tecnológicas de las PyMEs será indispensable para que México capitalice las oportunidades derivadas del nearshoring y mantenga su competitividad regional.
Asimismo, la empresa señala que la automatización, la centralización de la información financiera y el análisis predictivo pueden apoyar la toma de decisiones. Según su Estudio de Madurez Financiera 2025, el 27% de las empresas de la región aún no sabe cómo aplicar la inteligencia artificial para fortalecer su competitividad; además, solo el 38% de las PyMEs cuenta con una gestión financiera organizada y apenas el 10% opera bajo un enfoque estratégico.
“La revisión periódica del T-MEC no elimina las oportunidades de inversión ni de comercio, pero sí incrementa la necesidad de operar con mayor disciplina financiera y capacidad de reacción. La resiliencia y madurez financiera será uno de los principales factores para sostener el crecimiento de las PyMEs mexicanas”, concluyó Alejandro Toiber.
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