miércoles, agosto 21

Contradicciones del gobierno mexicano

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En esta edición se presentan dos reportajes que describen el desarrollo de la industria de las TIC mexicanos en la actualidad y el futuro. En la visión de los analistas, el país presente un muy pobre desempeño con relación a otros 82 países; por citar un ejemplo, en el índice de absorción tecnológica de empresas ocupamos el lugar 67, mientras que la penetración de PC por empresa usuaria es apenas de .5%.

Por lo tanto, México, considerado por muchos como el Big Brother en las TIC de América Latina, está por abajo de economías como Chile, Perú y El Salvador. Sí leyó usted bien. Este panorama probablemente no sorprenda a nadie: todos sabemos que las micro y pequeñas empresas basan sus proyectos de negocio en la sobrevivencia, por lo que el principio que rige a la vanguardia tecnológica es considerado como un lujo innecesario, aunque por supuesto que no lo es.
Por el contrario, la visión gubernamental es halagadora, pero sobre todo a futuro. Predicen que para dentro de 10 años se producirán cerca de 300,000 empleos en el terreno del software, lo que equivaldrá a una derrama económica de $19,000 millones de dólares.
Este ambicioso proyecto, denominado como Empeiria, involucra a varios fabricantes de software, cuyo fin es promover el uso de las Tecnologías de Información en el panorama empresarial.
Por lo tanto, tenemos dos mundos diferentes: compañías que adolecen de tecnología y un presupuesto sumamente limitado para adquirirlas. El resultado es un severo atraso y el vaticinio es que seguirá igual, mientras no haya liquidez en el país.
Los sueños de tener una sociedad tecnológicamente informatizada parecen estar destinados a otros tiempos o nuevos discursos de campaña, ya que por regla, mi sector depende de factores internos para crecer. Finalmente, los sobrevivientes serán aquellos que sepan leer las condiciones del mercado y afinen sus estrategias a la realidad social y económica del entorno empresarial.
Por lo pronto, en materia de TIC salimos reprobadísimos, y en ese sentido, todos somos responsables y ni hablar de echarle la culpa a un tercero, algo muy común, pero que esencia no resuelve absolutamente nada.

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