Datos al borde de la nube

Cuando la nube y el internet se desarrollaron, las primeras aplicaciones fueron el correo electrónico y algunas redes sociales como MySpace. Los expertos en tecnología soñaban que algún día la voz de los usuarios pudiera transformarse digitalmente y navegar en internet.
Esta tecnología – voz sobre protocolo de internet (VoIP) – tomó décadas para convertirse en lo que conocemos hoy en día, la tecnología preferida para líneas telefónicas analógicas. El principal factor que limitaba su desarrollo era el tiempo de espera, lo que causó la pérdida de paquetes y de calidad de voz.
Hoy estamos tratando de hacer otro gran salto tecnológico, mover las aplicaciones de negocio que usamos todos los días fuera de nuestras PCs y servidores para trabajar dentro de la nube. No es un gran reto técnico trasladar las aplicaciones y colocarlas en un centro de datos. Sin embargo, sí lo es duplicar la velocidad a la que estos servicios se ejecutan en servidores locales, teniendo en cuenta que el hardware se puede encontrar a miles de kilómetros de los usuarios.
Una súper banda ancha está integrada en redes de larga distancia que les permiten transmitir datos a altas velocidades. No obstante, el principal problema es la congestión de la red. Los mismos datos se necesitan para hacer un negocio, enviar información confidencial o compartir contenidos en redes sociales. Cisco estima que el tráfico IP global aumentó más de cinco veces desde 2010 hasta 2014 y aumentará casi tres veces en 2019.
Los clientes esperan cada vez más un buen y confiable rendimiento de sus aplicaciones y servicios en la nube. Adicionalmente, comprenden que la red puede sufrir caídas por eventos sobrenaturales como fuertes lluvias, o que es posible tener retrasos o errores por la saturación cuando millones de usuarios interactúan al mismo tiempo en algún evento de amplio interés social.
Evitar esta congestión es forzar a los proveedores de servicios a mover los datos más cerca del usuario. A este movimiento le denominamos “hacia el borde” (to the edge) y se está comenzando a implementar en los centros de datos regionales que son un paso más cerca de los usuarios finales y, que reducirán los costos de retraso y transmisión.
Mientras tanto, en muchos casos está aumentando la ciberseguridad para ayudar a las empresas a cumplir con las regulaciones de protección de datos. Es por eso que la estrategia de Microsoft, Google y otros proveedores de servicios es almacenar en caché las subdivisiones de información más utilizada en centros de datos regionales para atender a los principales mercados o áreas urbanas.
Por su parte, los proveedores no están construyendo centros de datos regionales porque el tiempo de desarrollo de estos servicios es largo y las necesidades son inmediatas. La respuesta lógica es albergar la información en la nube de centros de datos regionales de empresas de colocación, que están desarrollando infraestructura en zonas urbanas estratégicas. Esta tendencia permite a los gigantes de internet hacer frente a cuestiones en torno a los niveles de servicio, los costos de transmisión, la seguridad y las regulaciones de protección datos y puede ser muy efectiva para las empresas.
*El autor es VP de la División ITB para Schneider Electric México y Centroamérica.




