
La resiliencia digital es prioridad ante el aumento de riesgos cibernéticos
Para Commvault, la magnitud y complejidad tecnológica de eventos como el torneo global de fútbol, evidencian que la resiliencia digital se ha convertido en un elemento estratégico para garantizar la continuidad del negocio en entornos cada vez más conectados.
El torneo reunió a 48 selecciones nacionales, 104 partidos y 16 ciudades sede, apoyándose en una infraestructura que integra sistemas de venta de boletos, plataformas de streaming, redes de telecomunicaciones, aeropuertos, hoteles, aplicaciones móviles, servicios financieros y miles de proveedores que intercambian información en tiempo real.
Bruno Lobo, General Manager para Latinoamérica de Commvault, señaló que el evento muestra cómo la transformación digital incrementa tanto las oportunidades como los riesgos para las organizaciones. En ese escenario, explicó que la pregunta ya no es únicamente cómo evitar un ataque, sino qué tan rápido puede una empresa recuperar sus operaciones cuando un incidente ocurre.
La preocupación por la ciberseguridad en eventos internacionales no es nueva. Durante los Juegos Olímpicos de Tokio se reportaron más de 450 millones de eventos de ciberseguridad dirigidos contra la infraestructura tecnológica del evento. Para los Juegos Olímpicos de París 2024, la Agencia Nacional para la Seguridad de los Sistemas de Información de Francia reforzó sus capacidades de defensa, mientras que organismos como el National Cyber Security Centre del Reino Unido alertaron sobre el incremento de campañas de phishing, robo de credenciales y fraudes digitales vinculados con competencias deportivas internacionales.
Lobo añadió que donde se concentra la atención mundial también aumenta el interés de los ciberdelincuentes, por lo que las organizaciones con operaciones distribuidas enfrentan retos similares independientemente de su industria.
Replantear estrategia de ciberseguridad
La compañía también señala que la evolución de la inteligencia artificial está modificando el panorama de amenazas, al permitir identificar vulnerabilidades de software en menos tiempo y reducir el margen disponible para corregirlas antes de que sean explotadas.
De acuerdo con el Cost of a Data Breach Report 2025 de IBM, el costo promedio global de una brecha de seguridad asciende a 4.44 millones de dólares. Asimismo, el Foro Económico Mundial estima que el promedio de ataques cibernéticos semanales por organización pasó de 818 incidentes en 2021 a cerca de 2,000 en 2025.
Este panorama obliga a las organizaciones a replantear su estrategia de ciberseguridad, afirmó Commvault.
Ante este escenario, Lobo afirmó que la prevención continúa siendo indispensable, pero ya no resulta suficiente. En su opinión, las organizaciones necesitan garantizar la recuperación rápida de sus operaciones, proteger la integridad de la información y mantener la continuidad del negocio incluso después de un incidente.
De los respaldos a la resiliencia empresarial
Para la compañía, la conversación dejó de centrarse únicamente en la protección de datos.
Señaló que los ataques de ransomware actuales buscan comprometer primero los sistemas de recuperación y permanecer ocultos antes de cifrar la información crítica. Frente a esta evolución, destacó el uso de Data Clean Rooms (DCRs), entornos aislados donde es posible restaurar, analizar y validar la información antes de devolverla a producción, con el objetivo de reducir el riesgo de reintroducir malware o datos comprometidos.
«El objetivo ya no consiste únicamente en recuperar información. Lo realmente importante es recuperar datos íntegros y confiables que permitan restablecer la operación con seguridad», comentó Lobo.
A decir de la empresa, el entorno tecnológico que requiere un evento de la magnitud del torneo mundialista ilustra la creciente complejidad de los ecosistemas digitales empresariales. En ese contexto, sostuvo que la resiliencia digital ha dejado de ser una responsabilidad exclusiva de las áreas de TI para convertirse en una prioridad estratégica para las organizaciones.
Lobo concluyó que la ventaja competitiva dependerá cada vez más de la capacidad de las empresas para recuperarse con rapidez, minimizar el impacto operativo y preservar la confianza de clientes, socios e inversionistas.
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