Negocio en la basura
El confinamiento de desechos puede ser muy lucrativo para personas o empresas que se dediquen a su manejo; en este sentido, de acuerdo con Proambi, de 2006 a la fecha han crecido más los residuos tecnológicos que los urbanos.
A la par, han surgido diversas iniciativas para manejar productos electrónicos y eléctricos en desuso con el fin de que no impacten en el medio ambiente, pues incluyen componentes tóxicos y dañinos a la naturaleza.
Aunado al tema del calentamiento global, algunos fabricantes han encontrado rentable manejar campañas de reciclaje de residuos para reutilizar algunos componentes o reutilizar el plástico del que se conforman; otros más tienen la bandera de amigables con el medio ambiente como estrategia de mercadotecnia.
En la práctica, el tema es más complejo de lo que aparenta, pues en México aún no existe una legislación al respecto que sea clara, ni mucho menos entidades que vigilen su cumplimiento. Por lo tanto, no hay empresas que se dediquen al manejo y confinamiento adecuado de los deshechos tecnológicos.
No obstante, han surgido empresas con iniciativas para dar un fin adecuado a los deshechos, mismas que argumentan hacerlo de manera altruista por el medio ambiente, sin tener ganancias por su labor.
El deshacerse de los equipos obsoletos no deja márgenes, al contrario, quienes lo hacen deben invertir en transporte y separación de los residuos, situación que da como resultado una escasa cultura por parte de los usuarios para confinar la basura tecnológica.
El papel que juega el canal, en este sentido, es de suma importancia, pues es el experto en las mejores prácticas y tecnologías; es por ello que debería mostrar el mismo interés para orientar a usuarios en el confinamiento.
Una vez terminado su ciclo de vida de los dispositivos en empresas pueden seguir dando utilidades a los distribuidores; por ejemplo, hay quienes los donan a instituciones sin lucro, donde los asignan a tareas con las que todavía dan servicio de calidad en otros niveles; hay quienes separan plásticos y componentes metálicos y los venden a empresas especializadas; y así como éstas, hay diversas formas de sacar provecho de la basura tecnológica.


