
Infraestructura 4.0: cómo la inteligencia artificial cambió las reglas del juego
● La integración de inteligencia artificial y digitalización aceleró la densidad de los centros de datos, transformando la infraestructura en un factor crítico de operación
● La concentración de calor y la gestión energética se volvieron los principales desafíos; más del 60% de las fallas en centros de datos se originó en energía o enfriamiento
● El éxito de los proyectos ahora depende de la coordinación entre disciplinas: energía, climatización, conectividad y monitoreo, que deben diseñarse e implementarse de manera integral
El crecimiento de la IA ha modificado la forma en que se entendía la infraestructura digital. La transición colocó a la densidad como una variable determinante en términos de arquitecturas, pues no solo incrementó el volumen de información procesada; también se alteró la lógica operativa de los centros de datos al concentrar cargas de trabajo más exigentes.
Anteriormente, el sector de la infraestructura respondía a una relación predecible: más usuarios implicaban más servidores, mayor espacio y mayor consumo energético. Sin embargo, estimaciones de la International Energy Agency indicaron que los centros de datos representaban cerca del 2% del consumo energético global, con proyecciones que los acercaban al 8% hacia el final de la década.
La concentración del calor se convirtió en el principal desafío operativo de la infraestructura. Toda la energía consumida terminó por transformarse en carga térmica que debía gestionarse con precisión.
En consecuencia, la discusión pasó de centrarse en cuántos equipos podían instalarse y se trasladó a la cantidad de energía que cada gabinete podía soportar, el calor que generaba y la capacidad del sistema para disiparlo sin comprometer la operación. El paso de racks con consumos promedio de 5 kW a configuraciones que superan los 100 kW evidenció un cambio de escala que obligó a replantear el diseño completo de los entornos.
Del crecimiento acumulado a la presión operativa
El escenario actual surgió como resultado de la convergencia de varios procesos que se acumularon con el tiempo. En el último año, esa acumulación dejó de manifestarse de forma gradual y se convirtió en una presión directa sobre la capacidad de ejecución de la infraestructura.
El cómputo en la nube ya había consolidado un modelo de concentración de cargas, pero la demanda no se estabilizó. La digitalización de procesos y la expansión de servicios en línea mantuvieron un ritmo constante, con mayores exigencias en disponibilidad y desempeño. Además, la inteligencia artificial se integró sobre esta base sin sustituir cargas previas, lo que incrementó la presión sobre sistemas que ya operaban cerca de sus límites.
El cambio modificó la forma en que se concebían los proyectos. De acuerdo con Power Union, el mercado dejó de responder a implementaciones aisladas y comenzó a requerir soluciones capaces de sostener una operación continua bajo condiciones de crecimiento acelerado.

“Las soluciones de infraestructura buscan un solo punto de responsabilidad. Quieren integradores que puedan diseñar, implementar y operar soluciones ‘llave en mano’, que incluyan energía, climatización, monitoreo, seguridad y conectividad, con garantía de desempeño y continuidad operativa”: Jazmin Alanis, Directora de Operaciones en Power Union
En la práctica, esto implicó un nivel de coordinación más alto entre disciplinas. Fallas en la ingeniería, definiciones incompletas de alcance o errores en la implementación dejaron de ser incidentes aislados y se tradujeron en afectaciones sistémicas.
A esta complejidad se sumó una presión operativa vinculada a los tiempos. Los proyectos enfrentaron restricciones en disponibilidad de equipos, plazos de entrega y ejecución. Bajo tales condiciones, la planeación adquirió un peso mayor, ya que cualquier desviación durante la implementación tuvo efectos inmediatos en la continuidad del cliente.
El rol de los actores también se transformó. El distribuidor dejó de limitarse al suministro de producto y asumió funciones relacionadas con disponibilidad, logística y soporte técnico. La creciente interdependencia entre sistemas impulsó un modelo donde la responsabilidad se concentra en un solo integrador, capaz de diseñar, implementar y operar la infraestructura de forma integral. Este desbalance entre la velocidad de la demanda y la capacidad de ejecución se convirtió en uno de los principales puntos de tensión del mercado.
La diferencia entre lo que un sistema podía hacer en teoría y lo que lograba sostener en operación se volvió evidente en campo. Más del 60% de las fallas en centros de datos se originó en energía o enfriamiento, lo que confirmó que el punto crítico continuó en la infraestructura física.
Si bien la disponibilidad tecnológica no representó el principal problema, las fallas se relacionaron con decisiones mal ejecutadas, dimensionamientos incorrectos o falta de integración entre sistemas. En opinión de los expertos, los errores más frecuentes giraron en torno a subestimar la ingeniería, definir de forma incorrecta las capacidades de los equipos o ignorar la interacción entre sistemas. En muchos casos, estos problemas se detectaron cuando la infraestructura entró en operación bajo carga, lo que complicó su corrección y pérdidas.

“Lo que estamos haciendo es tener tecnología más eficiente que consuma menos energía y que nos dé mayor capacidad de enfriamiento. Muchas personas piensan que el aire acondicionado consume menos, pero la realidad es que no: lo que hace es enfriar más. Hoy los Data Centers consumen más energía y toda esa energía se convierte en calor que necesitamos extraer”: Emigdio Granillo, Managing Director en STULZ México.
Un sistema sobredimensionado generó ineficiencia, mientras que uno subdimensionado comprometió la operación. Se evidenció que la selección correcta de equipos no fue suficiente si su implementación no se realizó bajo parámetros adecuados. Las decisiones tomadas durante la ingeniería definieron el desempeño real de la infraestructura, convirtiendo la capacidad del canal para prever condiciones operativas, junto con la capacitación y especialización técnica, en requisitos indispensables para garantizar eficiencia y continuidad.
En este sentido, los errores surgieron por la brecha entre la disponibilidad de soluciones y la habilidad para implementarlas correctamente, más que por la capacidad y almacén tecnológico. En un entorno donde la infraestructura funciona cerca de sus límites, incluso pequeñas desviaciones en el diseño o la instalación generan impactos significativos en la operación.
Eficiencia como condición operativa
En un entorno donde la energía se volvió un recurso limitado, el control sobre su uso definió la viabilidad de la infraestructura. Durante años, se asumió que operar centros de datos a temperaturas más bajas garantizaba mayor seguridad.
Al analizar la práctica desde la perspectiva del consumo energético, se evidenció que mantener una sala a 19 °C, cuando podía operar eficientemente entre 24 y 25 °C, generaba un gasto adicional sin aportar beneficios proporcionales en desempeño. Ajustes aparentemente menores demostraron tener efectos significativos. Variaciones de un solo grado se tradujeron en cambios relevantes en el consumo energético total, un factor crítico en entornos de gran escala.
La situación puso de manifiesto que el problema técnico no residía únicamente en la tecnología, sino en el criterio de operación. Sin un dimensionamiento adecuado, la infraestructura funcionó fuera de sus parámetros óptimos, muchas veces sin que esto fuera evidente de inmediato.
Aunque los grandes centros de datos concentraron la atención mediática, la mayor parte del mercado de infraestructura operó en segmentos diferentes. Los centros de datos pequeños y medianos sostuvieron la operación diaria de empresas e instituciones, impulsando proyectos que aumentaron la demanda del sector.
El segmento representó aproximadamente el 75% de la actividad en el país. Sus condiciones contrastaron con los entornos de hiperescala: menor densidad, presupuestos ajustados y requerimientos específicos. Las diferencias determinaron el enfoque de las soluciones: no todas las aplicaciones necesitaban alta densidad ni tecnologías avanzadas de enfriamiento.
Fue en este nicho donde la infraestructura encontró oportunidades de crecimiento. Mientras los grandes proyectos continuaron expandiéndose con licencias especializadas, la infraestructura instalada operó principalmente en rangos de consumo más moderados. El valor dejó de centrarse únicamente en el producto y se trasladó a la capacidad de acompañamiento durante todo el ciclo del proyecto.
El canal que comprendió el entorno del cliente, sus necesidades y su proyección de crecimiento pudo definir soluciones adaptadas a cada caso.

La infraestructura digital dejó de evolucionar bajo condiciones estables. Su desarrollo respondió a un entorno donde múltiples variables interactuaron simultáneamente, elevando el nivel de exigencia en cada etapa. El mercado demandó especialización, comprensión del negocio del cliente y acompañamiento integral de los proyectos. La correcta definición de alcances, la coordinación entre disciplinas y la planeación anticipada se volvieron factores determinantes para evitar fallas y sobrecostos.
Al analizar el panorama, se hizo evidente la necesidad de fortalecer la capacitación técnica del canal. No todas las soluciones aplican de manera generalizada y la adopción de nuevas tecnologías debe ajustarse a las condiciones específicas de cada proyecto. Asimismo, la certificación y el trabajo conjunto con fabricantes resultan primordiales para minimizar errores en campo y garantizar eficiencia operativa.
Jazmín Alanis, vocera de Power Union sugirió que los canales adopten un enfoque integral, entendiendo el negocio del cliente y anticipando sus necesidades. Destacó que la planeación detallada, la especialización técnica y el acompañamiento continuo desde la concepción hasta la operación generan valor más allá del producto y consolidan al canal como socio estratégico confiable.
Por su parte, Emigdio Granillo, Managing Director en STULZ México, recomendó que los canales inviertan en capacitación constante y certificación en tecnologías críticas, como aire acondicionado de precisión y refrigeración líquida, para poder asesorar con conocimiento a los usuarios finales y optimizar eficiencia energética. Subrayó que el enfoque debe estar en proyectos donde el know-how técnico sea un diferenciador.
En adelante, la infraestructura no solo acompañará el desarrollo tecnológico: lo condicionará. Su capacidad para sostener, escalar y adaptarse definirá qué tan lejos pueden llegar las organizaciones en un entorno donde la demanda crece más rápido que la capacidad de respuesta. El reto ya no es construir más, sino construir mejor.
Infraestructura sin fragmentación en un modelo integral
Luguer se consolidó como un distribuidor mayorista de valor agregado con 30 años de experiencia en el mercado mexicano. La empresa centró su operación en la provisión de soluciones para infraestructura de telecomunicaciones, networking, automatización industrial y material eléctrico en media y baja tensión, con un enfoque orientado a la integración de proyectos.
Para responder a las demandas actuales del sector, la compañía oferta en distintas unidades de negocio que permiten cubrir de forma integral las necesidades de infraestructura tecnológica. El enfoque considera desde la conectividad física hasta la gestión de energía y la automatización de entornos industriales.

“Nuestra propuesta se basa en ofrecer soluciones integrales que permitan al canal y al usuario final desarrollar proyectos completos, con respaldo tecnológico y acompañamiento en cada etapa del proceso”: Jorge Nava, Representante de Ventas Externas / CPI PM en Luguer
Dentro de su portafolio, Luguer contempla soluciones de infraestructura de telecomunicaciones y redes, que incluyen cableado de cobre y fibra óptica, conectividad, racks, gabinetes, organizadores, switches y puntos de acceso. A ello se suman herramientas de medición, certificación e insumos complementarios para la instalación.
En el ámbito de energía, la empresa integra soluciones de respaldo y gestión, como UPS, PDU, sistemas de aire de precisión y esquemas de tierras físicas. Asimismo, incorporó una oferta orientada a la automatización industrial, con equipos como PLC, variadores de velocidad, servomotores y componentes para control y medición de energía.
“El valor de nuestro portafolio radica en la integración. No se trata de soluciones aisladas, sino de una oferta que permite atender proyectos de infraestructura de principio a fin”: Jorge Nava.
La compañía ha mantenido presencia en 11 ubicaciones dentro del país, con oficinas comerciales y almacenes en ciudades como Ciudad de México, Monterrey, Guadalajara y Querétaro, entre otras. Tal cobertura, ha asegurado disponibilidad de inventario y atención directa en distintos puntos estratégicos del territorio nacional.
En cuanto a su ecosistema tecnológico, la compañía estableció alianzas con fabricantes globales especializados en distintas capas de la infraestructura. Marcas como CommScope, Panduit, Eaton, Mitsubishi Electric y Fluke Networks, han formado parte de un inventario, el cual superó las 30 marcas, orientado a ofrecer soluciones completas y actualizadas.
“Trabajamos con fabricantes que invierten de manera constante en innovación, lo que nos permite ofrecer tecnologías robustas y adaptadas a los requerimientos actuales del mercado”: Jorge Nava.
Su modelo de operación se centra en la cadena de valor, con un enfoque de colaboración directa con canales. La empresa participa como intermediario entre fabricantes y socios comerciales, facilitando la gestión de proyectos mediante comunicación continua y acompañamiento técnico.
A través de este esquema, brinda consultoría, capacitación y soporte en el desarrollo de proyectos, además de impulsar la participación de sus socios en eventos, promociones y programas de especialización durante el año.
Entre los beneficios que ofrece para sus canales, destacó el acceso a especialistas por segmento, disponibilidad de inventario a nivel nacional y un portafolio integral que permite atender distintos tipos de proyectos desde un solo proveedor.
“Los invitamos a acercarse a Luguer y conocer nuestro modelo de trabajo, donde la integración de soluciones y el acompañamiento hacen más eficiente el desarrollo de negocios”: Jorge Nava.
Contacto comercial:
Jorge Nava, Representante de ventas externas / CPI PM en Luguer
[email protected]
Tel. (55) 5366 7310







