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Almacenamiento en México y LATAM: 2025 aprendizajes y ruta hacia el porvenir

• Las inversiones regionales en centros de datos alcanzaron US $7,160 millones en 2024, con expectativa de llegar a US $14,300 millones en 2030. El canal que se alineó con estos proyectos y accedió a modelos de negocio más rentables y sostenibles

• La inteligencia artificial aceleró la demanda de NVMe y SSD de alta densidad, lo que provocó picos de consumo, escasez y fluctuaciones en precio

• Para 2026, se espera un salto cualitativo en la demanda de almacenamiento regional que será decisiva para mantener márgenes frente a la nube e hyperscalers

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El ecosistema de almacenamiento de datos en América Latina ha atravesado por transformaciones, las empresas adoptaron nuevas arquitecturas, migraron a modelos de nube híbrida y expandieron centros de datos para responder al aumento de datos generados. Grand View Research afirmó que en 2024 el mercado latinoamericano de centros de datos registró ingresos estimados en US $ 18,305.2 millones, con una proyección de llegar a US $ 33,825.7 millones para 2030, a una tasa anual compuesta (CAGR) de 10.8 %.
Durante 2025 el mercado de almacenamiento en América Latina había vivido una fase de aceleración marcada por la convergencia entre la demanda de capacidades mayores y la exigencia de latencias reducidas. Mercedes Navarro, Coordinadora de Componentes de Ensamble en CT Internacional, observó que la misma demanda por IA había provocado picos de consumo en NVMe y SSD de alta densidad y que, como consecuencia, el mercado experimentó episodios de alzas de precio y restricciones de inventario.
Por su parte, Cristina Carbajal, Gerente General de Kingston, señaló que el país se había posicionado como un foco regional debido a la adopción tecnológica y la ubicación estratégica del país; mientras tanto, Eduardo Alexandri, Director General de Sandisk para América Latina, subrayó que la irrupción de proyectos basados en inteligencia artificial había generado una presión inédita sobre la capacidad y el rendimiento de los dispositivos.
En México, específicamente, el segmento de almacenamiento en la nube había sido valorado en aproximadamente US $ 1,763.85 millones para 2024, con estimación de alcanzar US $ 6,902.89 millones para 2033, con un CAGR de 16.37 % en el periodo 2025-2033 de acuerdo con Imarc Group. Las señales confirmaron que el valor del almacenamiento ya no residía solo en el hardware: residía en la capacidad del canal para integrar infraestructura, servicios y soporte técnico, así como en su habilidad para administrar inventario y velocidad de entrega en mercados fragmentados.


Impulso y dimensiones de un mercado en expansión

El crecimiento del almacenamiento en América Latina abarcó nubes públicas e híbridas, centros de datos y servicios relacionados.
Arizton Advisory & Intelligence apuntó que el mercado regional de centros de datos había alcanzado inversiones por US $7.16 mil millones en 2024 y se había proyectado que llegaría a US $14.30 mil millones para 2030, con una CAGR estimada de 12.21 %. A su vez, el estudio Latin America Cloud Storage Market Forecast to Reach USD 28.33 Billion by 2033 indicó que el mercado de almacenamiento en la nube había sido valorado en $7.11 mil millones en 2024 y esperaba crecer hasta $28.33 mil millones para 2033, sustentado en una CAGR de 15.70 %.
Mercedes Navarro, vocera de CT Internacional, observó que la fuerte demanda impulsada por la IA había provocado episodios de escasez y fluctuaciones en precios, especialmente en dispositivos NVMe y SSD de alta densidad.
En su perspectiva, la presión había obligado al canal a planear inventario con mayor precisión y a mantener estrategias logísticas más detalladas. Su lectura coincidió con la tendencia de inversión creciente identificada en los reportes de infraestructura: la capacidad dejó de ser un diferencial y se transformó en un estándar mínimo.
Las fuerzas que impulsaron el crecimiento incluyeron la proliferación de datos generados por comercio electrónico, plataformas móviles, inteligencia artificial y edge computing. A ello se sumó la expansión de infraestructura de centros de datos, la migración empresarial hacia modelos multicloud y los incentivos gubernamentales orientados a conectividad y localización de datos. En ese contexto, los distribuidores comprendieron que ya no bastaba con colocar hardware en volumen: el valor real había estado en la integración de soluciones que combinaron infraestructura física, servicios gestionados, soporte técnico y asesoría especializada.
Dentro de ese escenario, diversos especialistas en el área de almacenamiento, coincidieron en que la inteligencia artificial había acelerado la demanda y modificado la manera en que los clientes definían sus necesidades tecnológicas.
Cristina Carbajal, desde Kingston, afirmó que México se consolidó como un foco regional porque representaba un punto clave para los proyectos estratégicos y para la adopción tecnológica en nuevas verticales. Su percepción respaldó la idea de que la demanda regional, además de ser cuantitativa, también se expresó en lo cualitativo, con un enfoque cada vez más técnico en rendimiento, latencia y especialización sectorial.
Por su parte, Eduardo Alexandri resaltó que el crecimiento no solo había respondido al volumen de datos, sino también a la necesidad de garantizar confiabilidad y estabilidad del rendimiento. Subrayó que los proyectos con IA y edge computing exigieron dispositivos capaces de procesar más, consumir menos y soportar cargas continuas. Esa visión reforzó una de las conclusiones centrales del presente reportaje: el canal ya no había competido únicamente por precio, sino por niveles de performance y por la capacidad de integrar el almacenamiento como parte de un ecosistema tecnológico escalable.
En conjunto, el almacenamiento en la región evolucionó desde una lógica de producto hacia un modelo de solución. Los mayoristas integraron inventarios, capacitación, cobertura geográfica y soporte técnico, para responder a una demanda que dejó atrás la venta tradicional y adoptó parámetros de integración digital, continuidad operativa y alineación con los tiempos del negocio.

Alianzas, distribución y competencia: Un tablero en movimiento

En el mercado regional, las alianzas se transformaron en un componente estratégico para los canales. Los fabricantes globales estructuraron programas más definidos y exigentes, orientados a la especialización del canal y a la consolidación de competencias técnicas. Los mayoristas fortalecieron su logística en América Latina para responder a nuevos tiempos de entrega y a esquemas de aprovisionamiento más flexibles. Al mismo tiempo, los distribuidores ampliaron su participación mediante servicios de valor añadido, como integración, soporte, consultoría y modelos gestionados, con el propósito de posicionarse más cerca de las oportunidades de negocio.

 

“El cliente dejó de buscar solo capacidad. Empezó a pedir más velocidad y mejor precio, y durante 2025 los NVMe y los SSD de alta densidad fueron lo más solicitado. Esa transición confirmó que el perfil técnico del canal tuvo que evolucionar”: Mercedes Navarro, Coordinadora de Componentes de Ensamble en CT Internacional

 

Diversos especialistas coincidieron en que el canal necesitó construir rutas de especialización, incorporar inteligencia de negocio y adoptar modelos de servicio para mantenerse vigente. El enfoque obligó a los actores del ecosistema a colaborar con mayor continuidad, compartir información técnica y coordinar estrategias comerciales bajo una visión de largo plazo. También señalaron que la integración de servicios de valor representó la vía más efectiva para diferenciarse en negociaciones complejas o proyectos de mayor escala.
Mientras tanto, la competencia se intensificó. Los proveedores de nube expandieron infraestructura en distintos países de América Latina, lo que exigió a los canales replantear su valor frente a ofertas directas desde la nube pública. Identificaron la necesidad de posicionarse como facilitadores de adopción tecnológica, con capacidad para acompañar al cliente en migraciones, gestión de datos y cumplimiento normativo. Grand View Research indicó que el hardware permaneció como el segmento predominante dentro del mercado de centros de datos; sin embargo, el software registró el ritmo de crecimiento más acelerado, lo que abrió nuevas áreas para el canal, especialmente en automatización, monitoreo y gestión de cargas de trabajo.
La construcción de centros de datos se consolidó como una fuente de demanda para el almacenamiento. Se proyectó una inversión aproximada de US $ 1.58 mil millones en 2024, con la expectativa de llegar a US $ 4.40 mil millones en 2030, bajo una tasa CAGR estimada de 18.59 %.

En México, Jorge Luis Pérez, vocero de la Coordinación de Infraestructura Tecnológica de la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones, informó durante la Cámara Nacional de la Industria Electrónica de Telecomunicaciones y Tecnologías de la Información, la ampliación de inteligencia de datos. Explicó que el gobierno fortaleció el centro de datos de Aguascalientes y seleccionó Durango como sede del próximo centro de datos nacional.

Desde la perspectiva de los actores consultados, este crecimiento implicó expansión de infraestructura y de la oportunidad de participar en etapas de diseño, implementación y soporte continuo. De esta forma, el tablero competitivo no solo cambió de escala, sino de dinámica: dejó de ser una simple cadena comercial y evolucionó hacia un escenario colaborativo, técnico y cada vez más orientado a servicios.
Retos operativos y estratégicos: Cuando crecer no fue suficiente
El crecimiento del mercado no garantizó estabilidad para todos los actores. En muchos casos, la expansión trajo consigo una complejidad operativa que los canales no siempre pudieron resolver con rapidez. Uno de los desafíos más notorios fue la cadena de suministro: la importación de tecnologías como NVMe, flash arrays o arquitecturas para entornos híbridos, requirió una logística más robusta, coordinación con múltiples proveedores y planeación financiera para amortiguar variaciones de precio, aranceles o tiempos de entrega.
El factor humano también mostró sus límites, por ejemplo al operar soluciones híbridas, integrar inteligencia artificial o gestionar modelos de servicios especializados. La formación de talento especializado tomó tiempo y presupuesto, lo que llevó a muchos canales a desarrollar mecanismos internos de capacitación o a diseñar programas conjuntos con fabricantes y mayoristas para acelerar el desarrollo de habilidades críticas.

“La demanda por almacenamiento cambió su naturaleza. No se trató solo de vender más, sino de entender mejor lo que necesitaban los usuarios: densidad, velocidad y rendimiento asegurado frente al crecimiento de datos; Detectamos una tendencia hacia el asesoramiento. El cliente buscó acompañamiento técnico y comercial, y el canal que se posicionó como especialista logró diferenciarse mejor frente a los modelos masivos”: Cristina Carbajal, Gerente General de Kingston México.

La presión de los modelos “as a service” y de los hyperscalers redujo los márgenes tradicionales del hardware. La venta por volumen dejó de ser rentable en numerosos escenarios, lo que obligó a replantear la propuesta comercial con base en el valor total de la solución.

“Realmente hay un factor súper importante que está haciendo que el mercado de almacenamiento esté creciendo muy fuerte: la inteligencia artificial. Está provocando un crecimiento exponencial en los centros de datos y, por lo tanto, la demanda de discos grandes de flash y mecánicos ya generó escasez y alzas de precios”: Eduardo Alexandri, Director General de Sandisk para América Latina.

 

El canal encontró mejores resultados cuando articuló infraestructura, software, soporte y servicios de forma integrada, lo que permitió justificar inversiones y sostener márgenes en un entorno más competitivo. De esta forma, el crecimiento dejó de ser una meta en sí misma y se transformó en un proceso que exigió estrategia, colaboración y mayor capacidad operativa.

¿Qué puede esperar el mercado y el canal?

Al proyectar el escenario hacia 2026, quedó claro que el canal debía prepararse para un salto cualitativo en la demanda, acompañado de cambios tecnológicos más acelerados y un reposicionamiento competitivo. Los distribuidores necesitaron modelos con mayor especialización, servicios gestionados y capacidad para responder a proyectos complejos en distintos mercados de la región. La expansión de IA también exigió cambios en la arquitectura de almacenamiento, en los perfiles técnicos y en las certificaciones del canal para habilitar soluciones completas.

Sin embargo, también se identificaron diferencias importantes según el perfil de cada empresa y su posición en el mercado. Las coincidencias mostraron que el canal entendió que debía planear mejor, capacitar más y articular soluciones completas. Las diferencias, por otro lado, evidenciaron que la estrategia dependió del tipo de cliente atendido y del lugar que cada marca ocupó dentro del ecosistema. En conjunto, quedó claro que el crecimiento no dependió únicamente de la escala y que el verdadero valor estuvo en combinar conocimiento técnico, logística regional y enfoque comercial sostenible. Esa fue la ruta que marcó el nuevo perfil competitivo para el almacenamiento en la región.

Desde la perspectiva de CT Internacional, la cobertura geográfica y logística fue el elemento decisivo para competir frente a los proveedores de nube. Se destacó la importancia de mantener operaciones locales sólidas, con sucursales activas que permitieran atender tanto el volumen como la demanda pulverizada. Kingston, en cambio, priorizó la especialización técnica como diferencial competitivo, con énfasis en posicionar al canal como asesor y no solo como revendedor.
Sandisk mostró una lectura distinta al enfocarse en la segmentación por verticales, argumentando que los requerimientos de sectores como educación, gobierno o salud habían sido tan específicos que el canal debió crear estrategias de venta particulares para cada uno.

En conclusión, el mercado latinoamericano de almacenamiento de datos experimentó una fase de expansión acelerada, generó múltiples oportunidades para el canal y al mismo tiempo presentó retos que exigieron un cambio de enfoque. Los canales que operaron con visión regional, verticalización, alianzas estratégicas y propuesta de valor integral se posicionaron con ventaja. Aunque el camino exigió adaptación, el entorno ya había cambiado. La región ya no era un mercado emergente silencioso, sino un terreno donde el canal podía competir y ganar.

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