
Red Hat prolonga la vida de la infraestructura crítica sin detener la innovación
• Red Hat Enterprise Linux Long-Life Add-On permite mantener versiones específicas del sistema operativo durante periodos prolongados, recibir correcciones de seguridad y proteger aplicaciones críticas mientras las empresas preparan su modernización.
•La solución permite conservar una versión menor de Red Hat Enterprise Linux de forma indefinida, mediante renovaciones anuales.
•La marca advierte que la inteligencia artificial está acelerando el descubrimiento de vulnerabilidades y obliga a transformar la gestión de la infraestructura.
Modernizar la infraestructura no siempre significa reemplazar inmediatamente los sistemas existentes. En sectores como banca, telecomunicaciones, salud o gobierno, numerosas aplicaciones desarrolladas hace años continúan sosteniendo procesos indispensables para la operación. El problema aparece cuando estas aplicaciones están certificadas para una versión específica del sistema operativo. Actualizar la plataforma puede afectar su compatibilidad o provocar que el fabricante deje de proporcionar soporte; mantenerla sin cambios, por otro lado, puede aumentar la exposición a vulnerabilidades.
Para atender este escenario, la marca presentó Red Hat Enterprise Linux Long-Life Add-On, una capacidad que permite conservar versiones menores del sistema operativo durante periodos prolongados y recibir correcciones compatibles con esos entornos. “El software evoluciona todos los días; es algo que no se detiene. Tenemos que asegurar nuestras plataformas y responder rápidamente cuando se identifica una vulnerabilidad, porque de ellas dependen servicios críticos”, explicó Alejandro Dirgan, Senior Solutions Architect de Red Hat.
Actualizar sin comprometer la operación
Red Hat Enterprise Linux mantiene ciclos continuos de actualización que incorporan mejoras, solución de errores y parches de seguridad. Sin embargo, las a aplicaciones empresariales no siempre avanzan al mismo ritmo. “El sistema operativo no vive en el vacío. Sobre él se ejecutan aplicaciones que pueden ser piedras angulares para las empresas y cuya evolución no es tan acelerada. Un CRM puede permanecer durante años en una misma versión, aunque el sistema operativo continúe evolucionando”, señaló Dirgan.
Las organizaciones enfrentan una decisión compleja: conservar un sistema desactualizado o migrar a una versión para la cual su aplicación todavía no ha sido certificada. “Si surge un problema y la aplicación está sobre una versión para la cual no fue certificada, el fabricante puede señalar que no está en condiciones de proporcionar soporte. El cliente debe elegir entre mantenerse desactualizado o comprometer el respaldo de su aplicación”, agregó.
Red Hat ya ofrecía Extended Life Cycle Support Premium, que permite permanecer hasta seis años en determinadas versiones menores y extender el soporte de una versión mayor hasta por 14 años. No obstante, algunos sistemas críticos necesitan mantenerse durante más tiempo. “Long-Life Add-On permite que una aplicación permanezca en una versión menor de forma indefinida, con una renovación anual. Red Hat mantiene esa versión mediante backporting, llevando correcciones de vulnerabilidades y errores desde versiones nuevas hacia versiones anteriores”, detalló.
La propuesta está dirigida principalmente a aplicaciones críticas cuya migración puede representar altos costos, largos periodos de implementación o riesgos para la continuidad del negocio.
Infraestructura para innovar
Para el especialista, la infraestructura dejó de ser únicamente una capa operativa. Actualmente determina la rapidez con la que una empresa puede lanzar servicios, incorporar inteligencia artificial, responder ante incidentes y aprovechar ambientes de nube híbrida.
“Hoy una empresa se debate entre mantener software legado e innovar. Nosotros ofrecemos alternativas para permanecer de manera segura y estable, pero también capacidades para mejorar el rendimiento, la escalabilidad y la operación en nube híbrida”, destacó.
Aunque Long-Life Add-On puede utilizarse en distintas industrias, la marca identifica oportunidades relevantes en banca y telecomunicaciones, donde las organizaciones necesitan innovar continuamente sin interrumpir plataformas que atienden grandes cantidades de transacciones o usuarios. “Cada empresa tiene sus propias realidades y debe encontrar su equilibrio. Cuando existe la necesidad de permanecer en una versión anterior, Red Hat ofrece una alternativa segura mientras la organización prepara su evolución”, afirmó.
La IA acelera las amenazas
La IA amplía las capacidades de las empresas para automatizar procesos y desarrollar nuevos servicios, pero también facilita la identificación y explotación de vulnerabilidades. “El panorama de seguridad está cambiando radicalmente y con una aceleración sin precedentes. La IA entrega capacidades extraordinarias a las empresas, pero también a quienes buscan brechas y lugares donde hacer daño”, advirtió Dirgan.
El desafío ya no consiste únicamente en detectar una falla, sino en aplicar la corrección con rapidez y sin detener los ambientes productivos. “La velocidad con la que se encuentran vulnerabilidades es muy distinta de nuestra capacidad para resolverlas. Incluso cuando existen las correcciones, planificar ventanas de mantenimiento en plataformas gestionadas como hace 25 o 30 años puede retrasar durante meses una actualización”, enfatizó.
Para reducir estos tiempos, la compañía incorporó Image Mode en versiones recientes de Red Hat Enterprise Linux. Esta tecnología permite gestionar el sistema operativo mediante procesos declarativos y automatizados, semejantes a los utilizados en el desarrollo moderno de aplicaciones.
Así, las organizaciones pueden configurar, probar y desplegar actualizaciones mediante pipelines controlados, además de regresar a una versión anterior cuando se presenta una falla.
Conocer la infraestructura antes de transformarla
Dirgan recomendó que las empresas comiencen cualquier proceso de modernización identificando sus aplicaciones críticas, dependencias, procesos manuales y principales cuellos de botella. “Muchas organizaciones han crecido de forma orgánica: compran tecnologías, integran herramientas, arrastran procesos y mantienen infraestructura como se hacía hace 30 años. Antes de modernizar deben evaluar qué están haciendo, cómo lo hacen y dónde están los pasos más lentos”, indicó.
También consideró indispensable reducir la variedad de distribuciones, versiones y herramientas utilizadas para administrar la infraestructura.
“La variabilidad aumenta la complejidad y la complejidad incrementa el riesgo. Por eso la estandarización es indispensable. Cuando los equipos están ocupados manteniendo sistemas y apagando incendios, dejan de tener tiempo para innovar”, concluyó.
En un entorno donde la inteligencia artificial acelera tanto la innovación como las amenazas, la velocidad empresarial dependerá de la capacidad para proteger los sistemas esenciales, corregir vulnerabilidades y modernizar la infraestructura sin interrumpir la operación.




