
Ataques a APIs, identidad y código inseguro: los riesgos que la IA llevó al centro de la nube
En Estado de la Seguridad en la Nube 2025, realizado por Palo Alto Networks, se expuso cómo la adopción acelerada de inteligencia artificial impulsó una expansión significativa de la superficie de ataque en la nube empresarial. El documento mostró que la infraestructura diseñada para soportar cargas de trabajo de IA se convirtió en un objetivo prioritario para los actores maliciosos.
El 99% de las organizaciones encuestadas reportó al menos un ataque dirigido contra aplicaciones o servicios de inteligencia artificial durante el último año. Lo anterior, evidenció que el ritmo de crecimiento de los entornos cloud superó la capacidad de respuesta de los equipos de seguridad, en un contexto marcado por mayor volumen de código, dependencia de APIs y arquitecturas multiproveedor.
Aunado a ello, se señaló que el uso generalizado de herramientas de desarrollo asistidas por inteligencia artificial incrementó la producción de código con fallas de seguridad. Aunque 52% de los equipos liberó código de forma semanal, solo 18% logró corregir vulnerabilidades con la misma frecuencia, lo que permitió la acumulación de riesgos no mitigados dentro de los entornos en la nube.
“A medida que las organizaciones escalan agresivamente inversiones en la nube para impulsar iniciativas de IA, están abriendo inadvertidamente la puerta a nuevos vectores de ataque sofisticados; los equipos necesitan transformarse con una plataforma agentic-first que abarque el código a la nube y luego al SOC para finalmente operar más rápido que el adversario”: Elad Koren, vicepresidente de Gestión de Producto, Cortex.
Palo Alto Networks identificó nuevas fronteras de riesgo en la infraestructura cloud. En este sentido, los ataques contra APIs registraron un aumento de 41%, al consolidarse como uno de los principales puntos de entrada para amenazas dirigidas, debido a su papel central en el funcionamiento de aplicaciones y agentes de IA. Seguido a ello, en materia de gestión de identidades, el 53% de los participantes reconoció prácticas flexibles o insuficientes en los esquemas de identidad y acceso, situación que facilitó el robo de credenciales y la filtración de información. A esto se sumó el riesgo asociado al movimiento lateral, ya que 28% de los encuestados reportó accesos sin restricciones entre cargas de trabajo en la nube, lo que permitió que incidentes menores escalaran a compromisos de mayor impacto.
También se destacó la necesidad de integrar la seguridad en la nube con las operaciones de los centros de seguridad (SOC). La proliferación de herramientas incrementó la complejidad operativa, al grado de que las organizaciones gestionaron, en promedio, 17 soluciones de seguridad de cinco proveedores distintos. La fragmentación generó puntos ciegos en los datos y retrasó la detección y contención de incidentes, por lo que 97% de los encuestados priorizó la consolidación de su arquitectura de seguridad.
Los flujos de trabajo desconectados entre los equipos de nube y el SOC afectaron los tiempos de respuesta. El informe indicó que 30% de las organizaciones tardó más de un día en resolver incidentes, debido a la falta de visibilidad unificada y a procesos de remediación manuales. Ante este panorama, 89% de los participantes coincidió en que la seguridad de la nube y las aplicaciones debía integrarse de forma directa con el SOC para mantener su eficacia.
El informe concluyó que, frente al uso de la inteligencia artificial como herramienta de ataque, las organizaciones requirieron modelos de defensa de extremo a extremo que combinaran la reducción preventiva del riesgo con capacidades de respuesta a incidentes. Bajo este enfoque, Palo Alto Networks planteó la unificación de la seguridad de aplicaciones nativas en la nube con la detección y respuesta como un componente para operar en entornos cloud que evolucionaron al ritmo de la IA.
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