El mito del ancho de banda y el desempeño de las aplicaciones

Por: Patricio Dueñas*

Pese a la creciente sed mundial por ancho de banda, la oferta ha excedido la demanda por un amplio margen. Durante la rápida expansión de Internet en 1990, la industria creó una infraestructura capaz de ofrecer ancho de banda barato en grandes volúmenes. El resultado de este desequilibrio ha sido la comercialización del ancho de banda, con una rápida caída de sus precios y un entorno de proveedores que han promovido activamente el mito de que un elevado ancho de banda puede solucionar casi cualquier problema de desempeño.

Patricio Dueñas

Mitos comunes en torno al desempeño de las aplicaciones
El desempeño depende sólo del ancho de banda
El desempeño y rendimiento de las aplicaciones son influenciados por muchos factores. La latencia y pérdida de paquetes tienen un efecto profundo en su desempeño. Conforme aumenta el tiempo de ida y vuelta (RTT, por sus siglas en inglés) de cada solicitud, la ventana de congestionamiento debe aumentar o el rendimiento TCP disminuirá.
En las redes de área externa, la latencia incluye distancia física, patrones ineficientes de ruteo en la red y congestionamiento de la red (elementos que están todos presentes en abundancia en la WAN). Hoy día, muchas pilas de protocolos TCP son altamente ineficientes cuando se manejan retransmisiones. De hecho, es posible que algunas pilas tengan que retransmitir toda la ventana de congestionamiento si se pierde un solo paquete.

TCP requiere un retroceso agresivo para garantizar un trato justo
Muchos ingenieros de redes creen que un retroceso agresivo de frente a un congestionamiento es necesario para mantener equilibrado el acceso en la red. Aunque en algunos casos esa declaración es verdadera, en otros no lo es. Donde el control del congestionamiento es responsabilidad de cada sistema anfitrión en una red, un entorno donde cada sistema anfitrión no tiene conocimiento de las necesidades de ancho de banda del otro anfitrión, se necesita un retroceso agresivo para garantizar equilibrio.
El resultado es una situación en la que las aplicaciones están a menudo ávidas de recursos de ancho de banda, al mismo tiempo que la red está mayormente inutilizada. Es obvio que esta situación es altamente ineficiente.

La compresión de paquetes mejora el desempeño de las aplicaciones
Aunque las técnicas comunes de compresión de paquetes pueden reducir la cantidad de tráfico en la WAN, a menudo obstaculizan el desempeño de las aplicaciones porque tienden a agregar latencia a las transacciones de aplicaciones.
Estas técnicas requieren que los paquetes se formen en fila, se compriman, se transmitan, se descompriman en el receptor y luego se retransmitan, lo cual puede consumir recursos considerables y agregar latencia sustancial, desacelerando en realidad las aplicaciones que verdaderamente necesitan aceleración.

La tecnología de calidad de servicio acelera las aplicaciones
La calidad de servicio (QoS, por sus siglas en inglés), si se utiliza correctamente, puede ser de utilidad para manejar el desempeño de las aplicaciones; sin embargo, lo único que puede hacer QoS es dividir el ancho de banda existente en múltiples canales virtuales.
QoS no logra trasladar más datos ni optimizar el comportamiento de los protocolos; simplemente decide, de forma inteligente, qué paquetes desechar y aunque es mejor desechar paquetes de forma controlada que dejarlo al azar, la eliminación de éstos no acelera las aplicaciones.

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