Un mundo nos vigila…sin enredos

videovigilancia
•Los sistemas inalámbricos cubren nichos específicos
•La seguridad y especialización, puntos medulares en la solución

Al evolucionar la tecnología, sectores como la seguridad y específicamente la videovigilancia no podían quedarse atrás, ahora y satisfaciendo necesidades puntuales, las soluciones inalámbricas llegan a ciertos nichos en esta materia.

Una de las razones por las que este segmento va en crecimiento se debe a la inseguridad que se vive en México, según coincidieron Jaime Castro, director general de Trendnet, y Víctor Campos, ingeniero técnico de Soporte de D-Link México.

“La demanda ha sido creciente en cuanto a la venta de soluciones o de sistemas; en los últimos tres años el desarrollo de este negocio rondó entre 30% y hasta 50% de crecimiento anual”, compartió Castro.

vigilanciaPaso a paso

Debido a lo anterior, esto ha suscitado que se busquen soluciones que se adapten a cada requerimiento. En aplicaciones de videovigilancia, la tecnología inalámbrica es una manera flexible, rentable y rápida de implantar cámaras.

Los elementos que se ocupan en la instalación de estos equipos no difieren del sistema cableado; es decir, está compuesto por cámaras, software, medios de almacenamiento y algunos accesorios.

Incluso, la mayoría de los fabricantes cuentan en su inventario con cámaras para infraestructura de cableado y estas mismas en su versión inalámbrica, amén de los productos diseñados exclusivamente para funcionar de manera inalámbrica.

Su funcionamiento se debe a que, en gran medida, están fabricadas para trabajar el estándar más habitual para redes inalámbricas de área local (WLAN): la norma IEEE 802.11.

Aunque existen otros estándares y otras tecnologías, la ventaja de utilizar éstos es que funcionan en un ámbito sin licencia, de manera que no implican ningún costo asociado a la configuración y al funcionamiento de la red.

Las extensiones más relevantes del estándar son 802.11b, 802.11g, 802.11a y 802.11n. El 802.11g fue aprobado en 2003 y es la variedad más común de 802.11 del mercado. Funciona a 2.4 GHz y proporciona velocidades de hasta 54 Mbits.

Por otro lado, la extensión “n”, que aún no está completada ni ratificada, ejemplifica la siguiente generación de estándares y ofrecerá velocidades de hasta 600 Mbits.

Los productos compatibles con 802.11n se basan en una versión preliminar de la extensión.

vigilanciaOtra cosa a considerar en este tema es la capacidad de ancho de banda del punto de acceso y los requisitos de ancho de banda de los dispositivos de red.

En el caso de las cámaras compatibles con 802.11g, no es recomendable conectar más de cuatro o cinco equipos a un punto de acceso inalámbrico.

“Las limitaciones están dadas por el ancho de banda inalámbrico, podemos conectar hasta 250 cámaras a un mismo access point pero el desempeño será muy pobre”, señaló Castro.

A decir del entrevistado, si se cuenta con una instalación grande, se tienen distribuidos los puntos de acceso, de manera que se controlan cuatro o cinco cámaras, que es lo que en campo Trendnet ha visto como lo óptimo para poder tener un buen desempeño.

Asimismo, hay varios factores que el integrador debe tomar en cuenta, como el tipo de lente, el ancho de banda necesario, la capacidad de almacenamiento, entre otros.

“El número de cuadros por segundo (fps) que transmitirá cada cámara es configurable”, abundó el director general, “todo depende de lo que se quiera, por ejemplo, para disminuir el tráfico, se pone una tasa de transferencia de cuadros por segundo baja; si se quiere tener algo más parecido a lo real, se pone una tasa de transferencia más alta”.

En función de los fps hay que agregar una tabla del consumo del ancho de banda y con base en esto establecer el número de puntos de acceso necesarios.

A lo que complementó: “Hemos visto que cuatro cámaras por punto de acceso es una cantidad óptima para la mayoría de las instalaciones, estamos hablando de entre unos 20 y 30 fps por cámara”.

Seguridad en la seguridad

Debido a la naturaleza de estas soluciones, cualquier red inalámbrica puede ser interceptada, descifrando los datos transferidos a menos que esté protegida.

Para evitar el acceso no autorizado se han desarrollado tecnologías de seguridad, como WEP y WPA/WPA2, que impiden el acceso no autorizado y cifran los datos que se envían a través de la red.

“Estos son algoritmos de encripción más seguros, aunque debemos estar conscientes de que ninguno es un nivel de seguridad absoluto”, dijo Campos.

WEP (Wired Equivalent Privacy): evita que los usuarios accedan a la red sin la clave correcta; no obstante, tiene puntos débiles, como claves relativamente cortas y otros defectos que permiten que las claves se reconstruyan a partir de una cantidad relativamente pequeña de tráfico interceptado.

Actualmente, ya no se considera que la WEP proporcione la seguridad necesaria, ya que en Internet se pueden encontrar utilidades que descifran lo que debería ser una clave WEP secreta.

WPA/WPA2 (Wi-Fi Protected Access): aumenta significativamente la seguridad, ya que trata las deficiencias del estándar WEP. Asimismo, el WPA incorpora un método estándar de distribución de claves cifradas.

Por eso mismo, es recomendable habilitar el inicio de sesión mediante usuario y contraseña en las cámaras, así como permitir el cifrado (HTTPS) en los equipos y en el enrutador inalámbrico. Esto se debe realizar antes de establecer las claves o credenciales de WLAN para evitar el acceso no autorizado a la red con credenciales robadas, y asegurarse de que las cámaras inalámbricas sean compatibles con protocolos de seguridad como IEEE 802.1X, WPA y WPA2.

Dos tecnologías usadas habitualmente son la de microondas y el láser, que se pueden utilizar para conectar edificios o lugares con enlaces de datos punto a punto de alta velocidad.

vigilanciaEl mercado

Para el usuario final, la ventaja de utilizar los sistemas inalámbricos es evitar el cableado con todos los problemas que esto conlleva; es decir, esta tecnología permite prácticamente instalar y usar en el momento.

Su facilidad de uso, instalación y la inversión total del sistema tiende a ser menor que establecer una infraestructura de cableado.

Según el ingeniero técnico de Soporte de D-Link México, hay mayor demanda en la industria hotelera y de servicios, ya que estos mercados demandan soluciones de acuerdo con la decoración.

Lo mismo ocurre en puntos de venta y en casas habitación, donde se cuida la estética de interiores y exteriores.

“La PyME es un mercado que demanda estas soluciones, así como bodegas y comercios, donde las necesidades son de monitoreo de personal, más allá de la seguridad”, añadió.

Además, en edificios antiguos protegidos por alguna dependencia en los que no se permite la instalación de cables Ethernet, la tecnología inalámbrica pasa a ser la única alternativa.

También las aplicaciones juegan un papel importante, los equipos integran software de grabación mediante detección de movimiento, por horario o tomas fotográficas, etcétera.

Incluso ya existen soluciones que sirven para poder vigilar a través de 3G, por ejemplo, a través de un celular que maneje el sistema operativo Windows Mobile.

Pero hay que considerar que según ambos entrevistados y a pesar de las ventajas de implementar los sistemas inalámbricos, en instalaciones críticas se recomienda que sean cableadas.

“Ya que se existe un riesgo menor de interferencia y la comunicación con una cámara cableada es mucho más confiable”, compartió Castro.

“El integrador que realmente quiera los proyectos grandes, necesita especializarse con una solución completa”: Castro

Canal de integradores

Un foco de atención en este mercado es la capacitación, los entrenamientos y el compromiso que los asociados deben de asumir en cuanto a la actualización.

“Es muy importante que el integrador se capacite para que conozca las características de los equipos y la forma en que se configuran; es decir, la capacitación técnica”, dijo el director general de Trednet.

Y a la par, ofrecen entrenamientos y recomendaciones en el manejo de algunos proyectos, en cómo hacer negocio con la videovigilancia.

Para el directivo, es vital que el socio de negocio escuche bien al cliente, que conozca qué es lo que desea, “pues es muy difícil encontrarte con usuarios finales que digan que necesitan dos cámaras cableadas, tres inalámbricas, etcétera; ellos sólo quieren una solución”.

Por eso, el canal debe traducirlo en una solución que implique cuántas cámaras y de qué tipo, cómo las va a instalar, cómo las va a visualizar en Internet, cuánto espacio de almacenamiento necesita y si requiere de accesorios como gabinetes, conexión a sistemas de alarmas y demás.

“Capacitamos a toda nuestra cadena de distribución; es decir, tanto a mayoristas como a integradores, incluso sobre la interacción con los diferentes carriers que puedan tener ya contratados”, abundó Campos.

Los fabricantes ofrecen todo un esquema de capacitaciones, ya sean presenciales o en línea, con la finalidad de contar con integradores más preparados y que realmente ataquen las necesidades de sus clientes.

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