Propuesta indecorosa

Primero fueron los ayuntamientos y municipios, luego el gobierno federal, que después de reconocer que la economía estaba en shock, está sufriendo los embates de la crisis.


Ante ello, con la propuesta del paquete económico para 2010, el poder ejecutivo busca incrementar los ingresos fiscales de forma duradera.

Independientemente de los recortes en el gasto gubernamental, las secretarías que bajarán la cortina y la aplicación de nuevos impuestos, hay una iniciativa que, de especial manera, llama la atención a la industria de TIC.

Lo anterior debido a que en telecomunicaciones, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público plantea establecer un impuesto de 4% a los servicios que se prestan a través de una red pública de telecomunicaciones, exentando a la telefonía pública y rural, así como al servicio de interconexión.

El argumento de esta propuesta se basa en que, en caso de aprobarse, se haría más efectiva la estructura tributaria, ya que la mitad del gasto en telecomunicaciones lo realizan 20% de los hogares más ricos y al exentar a la telefonía pública y rural no se afectan a aquellos de menores ingresos.

Lejos de afectar a los que menos tienen, estas iniciativas impactarán de forma dramática la reducción de la brecha de adopción tecnológica en el país y, de igual forma, los índices de competitividad de México.

De acuerdo con un reporte del Fondo Económico Mundial, el país está ubicado en el sexto lugar en competividad en América Latina; lamentablemente, respecto del ranking mundial, México se sitúa en el escalón 60.

Muchas de las justificaciones aducen temas como seguridad y crisis, pero en pocas ocasiones se menciona la tecnología, donde están inmersas las telecomunicaciones, como el elemento que puede detonar el crecimiento de la competitividad y, por ende, el de la economía.

Independientemente de que se apruebe o no la propuesta de la SHCP, hay que destacar la mentalidad de quienes gobiernan el país, pues a pesar de los esfuerzos de empresas y asociaciones de TIC, al evangelizar y mostrar el beneficio de la tecnología, no se han visto los resultados; en caso de que los hubiera, los encargados de las políticas públicas considerarían a la tecnología para optimizar los ingresos fiscales e incentivar la competitividad para tener una mejor economía.

Habrá que apelar al poder de análisis de diputados y senadores para ver en qué términos aprueban, desechan o enriquecen la propuesta. En este periodo, el trabajo de asociaciones de TIC será de gran valor, en el sentido de resaltar la importancia de la accesibilidad en costos de los servicios de telecomunicaciones.

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