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Colaboración segura, ¿Quién protege la colaboración cuando la nube se convierte en el negocio del canal?

• Cerca del 60% de las brechas de seguridad involucraron credenciales comprometidas, una señal de que la identidad digital sustituyó al perímetro tradicional como principal frente de protección empresarial

• La colaboración comenzó a evaluarse por su capacidad para sostener operaciones seguras, automatizadas y distribuidas en entornos híbridos y multinube

•Más del 70% de los partners identificó los servicios administrados y la consultoría como sus principales motores de crecimiento, reflejo de un mercado donde la integración genera más valor que la transacción

La colaboración en la nube se ha asociado con productividad y trabajo remoto. Sin embargo, el crecimiento de la inteligencia artificial, la expansión de los entornos híbridos y el aumento de los ataques dirigidos a identidades digitales modificaron el centro de gravedad del mercado. Lo que comenzó como una evolución de herramientas terminó por convertirse en una transformación de la arquitectura operativa de las organizaciones.

Para Grand View Research, el valor global de la colaboración en la nube se ubicó en 48,500 millones de dólares en 2024, con proyecciones cercanas a 55,000 millones en 2025 y una tasa compuesta de cre cimiento de 16.2% hacia el final de la década. Más allá del crecimiento numérico, la lectura apuntó a un cambio en la naturaleza del consumo.

Así, la colaboración se redefinió como una capa activa dentro de los procesos de negocio. Su función sostuvo flujos de información, decisiones y automatización en tiempo real. Asimismo, la incorporación de inteligencia artificial en estas plataformas aceleró esta transición al introducir capacidades de análisis y ejecución que modificaron la relación entre usuario, dato y sistema.

“El mercado en México se encuentra en plena expansión, con inversiones activas en cloud computing y un aumento en presupuestos de ciberseguridad; La adopción acelerada de la inteligencia artificial ha multiplicado la superficie de ataques, lo que obliga a integrar seguridad desde el diseño y no como capa final”: Jaime Vázquez, Director de Cloud y Ciberseguridad en Bexadata.

De la productividad al control operativo

La evolución del mercado atravesó una reconfiguración de prioridades empresariales. La productividad perdió foco frente a la protección de la información, la gestión de la identidad digital y la resiliencia operativa, que comenzaron a ordenar la toma de decisiones tecnológicas en las organizaciones. Reyna Galbes, Team Leader CT Cloud en CT Internacional, observó un desplazamiento sostenido de la demanda hacia plataformas integradas donde colaboración, inteligencia artificial y ciberseguridad se encuentran dentro de un mismo entorno operativo.
La convergencia respondió a una lógica funcional en la que la continuidad del negocio en ecosistemas híbridos y multinube maximizan el rendimiento. La adopción de estas plataformas también ajustó la relación entre áreas internas, al exigir mayor coordinación entre tecnología, seguridad y gestión de datos.

“Es un mercado con un amplio potencial de crecimiento. Aún existe una importante oportunidad para impulsar la adopción a través de capacitación, evangelización y acompañamiento a los canales, especialmente en soluciones de valor agregado y servicios administrados”: Reyna Galbes, Team Leader CT Cloud en CT Internacional.

Aunado a ello, la inteligencia artificial actuó como un catalizador de la transformación. Su incorporación en herramientas colaborativas incluyó automatización de tareas, generación de contenido y análisis contextual dentro de los flujos cotidianos de trabajo. En consecuencia, se amplió la eficiencia operativa y, al mismo tiempo, incrementó la superficie de exposición de la información corporativa, lo que introdujo nuevas exigencias de control y gobierno.
Para Mario Moreno, Customer Journey Designer en White ITC, la colaboración significó una mayor infraestructura que ayude a la toma de decisiones. La velocidad de ejecución adquirió un carácter estratégico, directamente vinculada a la existencia de arquitecturas de control capaces de sostener entornos complejos sin fragmentación operativa.
A su vez, el intercambio de prioridades también repercutió en la forma en que las organizaciones interpretaron el riesgo tecnológico. La discusión se desplazó hacia la capacidad de mantener control sobre datos, accesos y procesos críticos en entornos distribuidos.
Por ello, las empresas comenzaron a incorporar métricas más amplias para evaluar sus inversiones en colaboración, donde la trazabilidad de la información, la reducción de fricción operativa y la capacidad de auditoría adquirieron un peso equivalente al de los indicadores tradicionales de productividad. Tecnología, seguridad y gestión de datos se fusionaron dentro de ciclos de decisión compartidos en múltiples industrias.

Identidad y datos como núcleo de la seguridad digital

El Verizon Data Breach Investigations Report 2025, estimó que cerca del 60% de las brechas de seguridad involucraron el uso indebido de credenciales, lo que confirmó el desplazamiento del riesgo hacia la explotación de identidades legítimas. Joaquín Amaya, Manager de Cybersecurity en Team, retomó este punto y situó el eje de la transformación en la identidad.
La disolución del perímetro tradicional movió la protección hacia la validación continua de usuarios, dispositivos y accesos, especialmente en entornos donde la conectividad ocurre desde múltiples ubicaciones, redes y plataformas. Como resultado, la seguridad pasó a gestionarse como un proceso dinámico, sostenido por verificación constante y no por barreras fijas.

Sumado a ello, a lo largo de la primera parte de 2026, se observó que el crecimiento del trabajo híbrido, junto con la expansión de aplicaciones SaaS e inteligencia artificial, incrementó los puntos de entrada a los sistemas corporativos. El fenómeno fragmentó la visibilidad del riesgo y reforzó la necesidad de modelos como Zero Trust, donde la confianza dejó de ser implícita y cada interacción requirió validación independiente.

Diversas compañías comenzaron a implementar sistemas de autenticación adaptativa que incorporaron contexto, comportamiento y nivel de riesgo en tiempo real dentro de cada decisión de acceso. La detección de patrones de comportamiento anómalo obtuvo protagonismo dentro de las estrategias modernas de ciberseguridad, tanto como función reactiva, como por mecanismo anticipatorio de riesgo.

Jaime Vázquez Rivera, Director de Cloud y ciberseguridad en Bexadata, comentó que el mercado atraviesa una fase de expansión donde la migración a la nube evolucionó hacia un enfoque centrado en la optimización y el gobierno de entornos multicloud. La aceleración de la inteligencia artificial amplificó la superficie de ataque, lo que obligó a integrar mecanismos de seguridad desde la fase de diseño de las soluciones y no como un componente posterior o complementario.

Además, el crecimiento del trabajo híbrido, la presión regulatoria y la necesidad de integrar inteligencia artificial de forma segura actuaron como catalizadores de adopción durante el último ciclo de mercado. En paralelo, sectores como banca, retail y manufactura intensificaron sus inversiones en ciberseguridad avanzada, acelerando la adopción de soluciones XDR, protección de endpoints y modelos de continuidad operativa más robustos frente a escenarios de ataque persistente.

En consecuencia, la forma en que las organizaciones diseñan sus arquitecturas digitales se modificó. Los distintos expertos del mercado coincidieron en que el valor de las propuestas se articuló en la integración funcional de ecosistemas completos.

Por ejemplo, Bexadata, reforzó la adopción cloud mediante soluciones integradas y esquemas financieros que aceleran la transformación digital. Por su parte, CT Internacional incitó la evolución del canal hacia modelos consultivos y de servicios administrados, con énfasis en nube e inteligencia artificial.

Mientras que Team orientó su estrategia hacia la integración de soluciones de ciberseguridad que operan de forma complementaria, con especial atención en entornos híbridos y OT. Asimismo, White ITC enfatizó el impacto del negocio, conectando colaboración, seguridad y datos con resultados organizacionales medibles.

El canal frente a la transfiguración

El rol de los integradores y distribuidores dentro del ecosistema tecnológico se midió en la capacidad de articular soluciones provenientes de distintos fabricantes en entornos cada vez más complejos. Canalys estimó que más del 70% de los partners ya identificaba los servicios administrados y la consultoría como sus principales motores de crecimiento, impulsados por la complejidad de los entornos híbridos y la adopción acelerada de inteligencia artificial.

“El mercado está transitando de la adopción a la optimización estratégica; El desafío principal es alinear experiencia y seguridad dentro de una misma arquitectura operativa que permita integrar identidad, clasificación de la información y políticas claras”: Joaquín Amaya, Manager de Cybersecurity en Team.

La expansión del modelo cloud reconfiguró la generación de ingresos dentro del canal. La venta de licencias e infraestructura cedió espacio frente a esquemas basados en suscripción y servicios continuos, lo que modificó tanto la dinámica comercial como la relación con el cliente final.

Los modelos MSP y MSSP subieron su posición como ejes del nuevo ecosistema digital. Servicios de monitoreo, protección de datos, respaldo, optimización de plataformas y respuesta a incidentes evolucionaron hacia ofertas permanentes integradas en la operación diaria de las organizaciones.

“La colaboración ahora se integra con inteligencia artificial y analítica para acelerar la ejecución del negocio, mientras la seguridad deja de ser un control periférico para convertirse en un elemento central; El partner que logre entender el negocio del cliente y traducirlo en arquitecturas seguras y escalables será el que capture mayor valor en el mercado”: Mario Moreno, Customer Journey Designer en White ITC

La recurrencia de ingresos reconfiguró la relación entre proveedores y clientes, al establecer vínculos más estables y de largo plazo. El modelo permitió mayor predictibilidad financiera para el canal y una evolución más sostenida de los servicios, con ciclos de adopción más estructurados y acompañados.

En paralelo, la complejidad creciente de los entornos digitales consolidó los servicios continuos como un componente operativo indispensable. La administración permanente de seguridad, colaboración y datos pasó a integrarse como parte esencial de la operación empresarial en entornos cloud.

Bexadata recuperó esta tendencia mediante esquemas financieros flexibles y servicios recurrentes orientados a simplificar la adopción cloud en entornos multicloud. En contraste, mayoristas como CT Internacional y Team complementaron esta dinámica a través de ecosistemas de soporte técnico, capacitación y consultoría especializada, mientras White ITC vinculó estos servicios con modelos orientados a resultados de negocio medibles, donde la tecnología se interpretó como medio y no como fin.

La transformación del partner

En la perspectiva de CT Internacional, el crecimiento del mercado se vinculó directamente con la capacidad de los partners para comprender cómo relacionar colaboración, inteligencia artificial y ciberseguridad. El canal avanza hacia esquemas donde la consultoría, la evangelización tecnológica y la habilitación de servicios administrados se consolidaron como los principales motores de desarrollo. La capacitación continua y la especialización progresiva se posicionaron como condiciones necesarias para sostener esta transición.

En el ámbito de la seguridad, Team enfatizó la necesidad de una comprensión profunda del entorno del cliente como punto de partida para cualquier estrategia. Su visión colocó al centro la migración desde productos aislados hacia plataformas integradas, donde identidad, accesos y datos operaron bajo un mismo esquema de protección. Asimismo, subrayó el valor de los ecosistemas de fabricantes como base para construir capas de seguridad más robustas sin sustituir las inversiones existentes, sino complementándolas.

White ITC orientó su análisis hacia al canal como socio estratégico del negocio. Ante el proceso, la adopción de competencias en seguridad de la información, analítica e inteligencia artificial aplicada a la colaboración se convirtió en un elemento central. El acompañamiento continuo a las organizaciones, a través de servicios de optimización, protección y gestión del ciclo de vida de la información, definió la nueva frontera del valor del canal.

Bexadata situó la evolución del mercado en la integración de nube, seguridad e inteligencia artificial como un solo ecosistema operativo. En su visión, la adopción de modelos Zero Trust se consolidó como estándar, mientras la identidad digital asumió el rol de nuevo eje de la seguridad. Igualmente recomendó la transición hacia esquemas de servicios administrados, donde la recurrencia y la operación continua desplazaron de manera progresiva a los modelos transaccionales tradicionales.

En conjunto, el valor del canal se desplazó desde la transacción hacia la integración, desde el producto hacia el servicio continuo y desde la tecnología aislada hacia ecosistemas interconectados. En este nuevo entorno, la capacidad de articular conocimiento, operación y estrategia será el principal diferenciador competitivo.

 

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