
Procesos fiscales revelan brechas digitales y desafíos en la gestión de datos
Cada abril, tras la presentación de la declaración anual ante el Servicio de Administración Tributaria (SAT), las empresas en México enfrentan un periodo que funciona como una prueba operativa clave para sus sistemas financieros y administrativos, expuso Netsoft.
En este proceso, las organizaciones deben reportar ingresos, deducciones, impuestos retenidos y pagos correspondientes al ejercicio fiscal anterior, lo que exige contar con información completa, consistente y disponible en tiempo. Más allá del cumplimiento, este momento permite evaluar la calidad de los datos y la capacidad operativa interna.
Al respecto, Elisa García Barragán, CEO de Netsoft, destacó al ERP como la herramienta de transformación digital más útil que puede emplear una empresa para optimizar dicho proceso.
“Abril se convierte en el momento donde la brecha digital deja de ser teórica y se vuelve visible: en reportes incompletos, conciliaciones manuales, facturas pendientes y procesos que dependen de demasiadas manos”, señaló.
La especialista indicó que muchas organizaciones operan con sistemas no integrados, lo que obliga a realizar procesos manuales para consolidar información financiera. Indicadores como el tiempo entre la recepción de una factura y su pago, el porcentaje de errores en desembolsos o la velocidad para generar datos de facturación son determinantes para medir la eficiencia real de la operación financiera, destacó.
“Cuando estos procesos no están automatizados o integrados, el resultado es claro: retrasos, inconsistencias y presión operativa justo cuando más se necesita claridad”, agregó.
El impacto se vuelve más crítico en sectores donde la operación no puede detenerse. En el caso de hospitales, donde se registran más de 2.2 millones de egresos anuales en establecimientos particulares, la continuidad del servicio depende también del correcto funcionamiento de procesos financieros. De forma similar, en empresas proveedoras y distribuidoras, la capacidad de facturar y cobrar incide directamente en el flujo de efectivo.
En este contexto, la incorporación de inteligencia artificial añade una nueva capa de complejidad. Plataformas empresariales como Oracle NetSuite ya integran capacidades para automatizar conciliaciones, detectar anomalías financieras y generar reportes en tiempo real.
Sin embargo, García Barragán advirtió que la tecnología no sustituye procesos deficientes. “La inteligencia artificial no corrige procesos mal diseñados. Si los datos no son claros ni se pueden correlacionar entre plataformas, la IA solo acelera los mismos problemas que ya existían”, explicó.
García señala que esto redefine el verdadero reto del ERP en 2026; desde la experiencia operativa, tres factores determinan si la tecnología realmente genera valor:
Primero, el gobierno del sistema: definir responsables, métricas y revisiones constantes del dato.
Segundo, la adopción real: que los equipos usen la herramienta como parte de su operación diaria, no como un sistema paralelo.
Y tercero, la evolución continua: ajustar procesos, integrar nuevas capacidades y alinear el sistema con las necesidades del negocio.
“Abril deja de ser un mes administrativo y se convierte en un diagnóstico. No solo separa a las empresas que cumplen de las que no. Separa a las que tienen control de su operación de las que siguen sobreviviendo con fricción”, concluyó la directiva.
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