
Integración de energías limpias exige modernizar redes eléctricas
La meta de alcanzar 38% de participación de energías limpias en la generación eléctrica para 2030, establecida por la Secretaría de Energía, implica retos operativos para el sistema eléctrico. Integrar mayor generación renovable requiere redes de distribución capaces de gestionar variabilidad, picos de demanda y nuevas cargas como el transporte eléctrico. De acuerdo con Schneider Electric, la digitalización de la red y la gestión activa de recursos energéticos distribuidos pueden facilitar esta transición sin comprometer la calidad del servicio.
La expansión de la generación renovable plantea desafíos técnicos para la red eléctrica, particularmente en el nivel de distribución, donde se conecta gran parte de la generación distribuida. Según el análisis citado por Schneider Electric, el uso de herramientas digitales y sistemas de gestión puede permitir integrar más energía limpia sin aumentar de manera significativa los costos o generar interrupciones.
La experiencia internacional muestra que los recursos energéticos distribuidos (DER), que incluyen generación renovable, almacenamiento y vehículos eléctricos, pueden actuar como habilitadores cuando se coordinan adecuadamente mediante plataformas de gestión.
En este contexto, Schneider Electric identifica cuatro palancas operativas que pueden contribuir a aumentar la capacidad de las redes para integrar energía limpia:
–-Gestión avanzada de recursos energéticos distribuidos (DERMS). Estas plataformas permiten planificar y coordinar en tiempo real la operación de generación distribuida, almacenamiento y cargas flexibles. Entre sus funciones se incluyen soporte de voltaje, alivio de congestión en la red, mitigación de flujos inversos y control de picos de demanda.
–Conservación por reducción de voltaje (CVR): El control coordinado de reguladores, capacitadores y transformadores con conmutación bajo carga reduce la demanda pico y el consumo dentro de los límites normativos de tensión. Experiencias internacionales reportan ahorros típicos de 0.5% – 4% en energía, con casos de mayor impacto en sitios fuertemente instrumentados; al limitar picos, se evita el despacho de plantas rico y se reducen emisiones.
–Microredes para resiliencia e integración removable: Estos sistemas integran generación distribuida, almacenamiento y control para mejorar la continuidad del servicio y facilitar la gestión de energía renovable. También permiten responder a la demanda energética y suavizar la curva de carga, lo que resulta relevante para la integración de vehículos eléctricos sin sobrecargar las redes locales.
–Habilitadores para una red baja en carbono: Entre ellos se encuentran equipos de media tensión libres de SF6, que evitan el uso de un gas con alto potencial de calentamiento global, así como estrategias de economía circular orientadas a extender la vida útil de los equipos, reacondicionarlos o reciclar componentes.
Daniela Rivas, vicepresidenta de Power Products & Power Systems en Schneider Electric México, señaló que el avance hacia la meta energética requiere combinar expansión de infraestructura con una operación más eficiente de la red. “Alcanzar 38% de energías limpias exige construir capacidad y, en paralelo, operar la red de forma más inteligente. La gestión avanzada de recursos distribuidos, la reducción de voltaje y las microredes ofrecen resultados medibles: más integración de generación limpia, menos picos y mayor resiliencia, al menor costo social”.
La directiva añadió que complementar estas medidas con equipos libres de SF6 y prácticas de economía circular puede contribuir a que la infraestructura asociada a la transición energética reduzca su impacto ambiental.
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