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Aprendizajes en el camino hacia la adopción de la nube

Por Alberto Alatriste, CTO de T-Systems México:

La adopción de la nube es un camino, y no todos son iguales ni persiguen el mismo destino. Cada uno lleva su paso y se enfrenta a diferentes retos y obstáculos. A veces hay que desandar una parte o reconsiderar las decisiones tomadas. Sin embargo, es un viaje que no podemos evitar.

La nube ya no es solo un tema de interés o de moda, está entre nosotros para quedarse y hay que ponerse en marcha. Como a todo viaje, las referencias de otros que han recorrido estos caminos antes que nosotros suelen ser de utilidad.

Algo esencial y a la vez difícil en el inicio de esta jornada es que hay que aprender a “olvidar”. Los indicadores más cercanos a la infraestructura y servicios de TI son ahora responsabilidad del proveedor de nube, lo que nos permite y obliga a pensar más en función del valor que las TI le aportan al negocio, con indicadores como el time to market, tiempo de respuesta, continuidad de los procesos de negocio, experiencia del usuario, entre otros.

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Los servicios de nube se consumen de manera diferente a los ambientes clásicos. Es un común denominador que encontramos en las experiencias de adopción de la nube aquellas en las que se intenta replicar las construcciones y arquitecturas que se tenían en sitio ahora en la nube, lo que generalmente es más complejo, en ocasiones inoperante y en su mayoría más caro que el ambiente original. Para evitar lo anterior, es importante entender la forma en que operan los servicios de nube y sus capacidades, reemplazar el principio de diseño de que las cosas “nunca fallen” por la idea que plantea la ingeniería del Caos, los servicios van a fallar y entonces diseñar en consecuencia, con los objetivos del negocio en mente.

Otro de los casos en los que el consumo de servicios de nube difiere de los servicios clásicos es el despliegue de ambientes. Antes había que pensarse bien las cosas antes de ordenar la infraestructura física necesaria para desplegar un proyecto o servicio, largas evaluaciones, diversas consideraciones, proyecciones de consumo a mediano y largo plazo. Una equivocación en dicha evaluación y no había marcha atrás. En cambio, los servicios de nube pública son una puerta de doble vía. Una de las grandes ventajas de dichos servicios y que potencializan la innovación es precisamente el consumo bajo demanda, sin compromisos de largo plazo, los despliegues de servicios se pueden hacer a “prueba y error”, fallar rápido, en pequeño y escalar a medida de las necesidades, incluso probar en ambientes de grandes dimensiones por algunas horas, y si falla… eliminar el servicio y volver a empezar.

La frase “de la moda lo que te acomoda”, también aplica en los servicios de nube. Hay que reconocer que hoy en día la oferta de servicios es muy amplia y varía de proveedor en proveedor.  Por ello, lo primero que debemos identificar son nuestras necesidades y el contexto de estas: las aplicaciones que utilizamos, contratos de licenciamiento, ubicación de servicios, normativas aplicables a nuestro negocio, que entre otros criterios nos servirán para tomar una mejor decisión.

Adicionalmente, debemos considerar que no hay una solución que lo cubra todo, cuando se identifican y evalúan en su conjunto los criterios mencionados anteriormente se darán cuenta que habrá cargas de trabajo que pueden ir a la nube pública y otras que por su naturaleza deban quedarse en sitio, es probable que algunas requieran pasar por una etapa de transformación previa en una nube privada antes de llegar a su destino final en la nube pública, y otras que simplemente van a desaparecer.

Los casos de negocio de adopción de nube van más allá del costo de los servicios: acuerdos de licenciamiento o servicios existentes, diversidad de las cargas de trabajo, ubicación y perfiles de los usuarios de las aplicaciones, estacionalidad del negocio y conducta de uso de los servicios (temporadas de alta demanda, picos por campañas, demanda estable), conocimiento existente en la organización, procesos de innovación, entre otras, son variables que debemos tomar en consideración al momento de elegir los servicios de nube que vamos a utilizar. No por ello hay que caer en una parálisis por el análisis, simplemente hay que tener claro que es una decisión multifactorial.

Al igual que los servicios de nube, el proceso de selección debe ser flexible, si bien con un tope en el presupuesto, pero flexible en los detalles de los servicios a utilizar, de tal forma que la estrategia de adopción se pueda adaptar al constantemente cambiante ecosistema de servicios de nube.

Así que ya lo saben, viajeros. El camino a la nube es uno lleno de aprendizajes que se vuelven historias, pero, sobre todo, es uno que construimos acorde a lo que necesitamos y, por ende, es tan diverso como cada uno de nosotros. Aun así, las lecciones compartidas por parte de los expertos, las de los compañeros y las propias siempre son y serán de gran utilidad para aprovechar al máximo cada paso dentro de esta nueva aventura.

La jornada hacia la nube nos depara grandes aprendizajes. ¡Que tengan un excelente camino hacia la nube!

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