Recordar es vivir

Cyntia Martinez

Durante la Feria Internacional de Cómputo y Electrónica se montó un museo tecnológico en donde se exhibieron algunos dispositivos de comunicación e información desarrollados en décadas pasadas.

Este paso se convirtió en un túnel del tiempo para algunos visitantes, sobre todo para aquellos que vivieron en carne propia dicha evolución, viendo pasar a través de un cristal algunos recuerdos que seguramente marcaron sus vidas.

¿Usted podría imagina su vida actual con los equipos que se utilizaban hace un par de décadas?
De ser así, estaría viendo su escritorio personal ocupado por una gran caja blanca con 4096 KB en RAM, espacio suficiente para almacenar los gráficos y textos básicos que se podían generar.

Y qué decir de la manera de enviar y/o almacenar su información, por lo que su reporte de ventas o pedido tendría que ser entregado en persona en un disco de 3.5 pulgadas de colores, el cual seguramente habría respaldado más de una vez ante la posibilidad de que éste perdiera formato.

Si al leer estas líneas aparece la necesidad de comunicarse con alguien que se encuentra en la calle, recuerde los primeros indicios de la comunicación móvil a costo accesible a través de un beeper, artefacto que sin lugar a duda puso a prueba nuestra capacidad de síntesis a través de textos cortos.

Si en este momento el fondo musical de su PlayList llega a sus oídos a través de unos auriculares, imagine sustituirlos por una gran diadema conectada a un Walkman amarillo, o bueno, si usted siempre fue más vanguardista, está permitido imaginarse con un discman.

De igual forma, al abrir la gaveta de su escritorio seguramente encontraría algunas películas fotográficas de 35mm sin revelar, las cuales contienen algún evento importante; pero no se haga muchas ilusiones, pues seguramente algunas fotografías saldrán sobreexpuestas en caso de que el rollo no se haya velado.

Afortunadamente para nosotros, hoy como hace 20 años, tendría este ejemplar impreso en sus manos y es que la tecnología ha llegado no sólo para facilitar nuestras vidas, sino también para modificar nuestra manera de vivirla.

Ante este panorama, vemos nuevas generaciones con cada vez menor capacidad de asombro, quienes consumen la tecnología de una manera natural y hasta cierto punto, más fría, pues al desarrollarse en plena era digital y no darse cuenta de ello, les resulta impensable imaginarse sin ella.

Por ello, el vivir esta transición tecnológica nos obliga a esforzarnos para comprender las innovaciones, entender los desarrollos y mantenernos en contexto con las nuevas generaciones, quienes en este sentido, ya se encuentran un paso adelante frente a nosotros.

Pero también nos ofrece la oportunidad de preservar nuestros recuerdos y sobre todo, mantener nuestra capacidad de asombro, la cual no debe extinguirse al ser una característica de la humanidad al permitirnos ser menos fríos y concedernos la cualidad de añorar y hasta soñar.

*Reportera de eSemanal, egresada de la Facultad de Estudios Superiores Aragón de la Universidad Nacional Autónoma de México

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