La computadora ideal para la empresa
De esta manera, la inversión se aprovecha sólo en las unidades que serán de utilidad, no en aquellas que no serán usadas y que se cargarán a la factura en una computadora de marca.
Después de la compra, un sistema ensamblado es mucho más durable, sencillo y menos costoso de actualizar y migrar que uno configurado por una marca. Dado que el periodo de garantía es diferente para todas sus partes, éstas pueden ser sometidas a revisión o ser remplazadas por separado, sin anular la póliza; por esta razón, el mantenimiento es, a su vez, más simple.
La clave para conseguir una white box que aporte a la productividad está en quien la ensambla. Generalmente, los ensambladores fungen como asesores, sugiriendo productos de acuerdo con las necesidades, gustos y presupuesto del cliente; aunado a ello, proveen servicio y atención post-compra en caso necesario.
La formalidad con la que los ensambladores ofrecen sus servicios y la calidad de los componentes internos y externos son prueba de la conveniencia de las white boxes. Aunque es verdad que se requiere de tiempo y evaluación para adquirirlas como empresa, son sin duda merecedoras de una relación costo-beneficio favorable para el negocio.
*Es gerente de Mercadotecnia en Acteck de México; tiene estudios en Mercadotecnia y cuenta con una maestría en diseño y desarrollo de nuevos productos.




