Nuestros cinco sentidos colocados en sensores

i-F5

Por Peter Silva, senior technical Marketing manager F5:

Cada vez más el hombre aprovecha la ciencia y tecnología para construir diversos artefactos que incluso pueden relevar las tareas que llevan a cabo los ojos, oído, nariz, lengua y manos. ¿Y cómo es esto? A través de microchips que interactúan como sustitutos de alguno de estos órganos que se conectan o mejor aún, se integran exitosamente al cuerpo humano. Ahora veremos caso por caso:

–Vista. Desde luego que para la vista existe un sinfín de cámaras de seguridad. Otro ejemplo que tiene relevancia para la vista son los Google Glass, dispositivo de visualización de realidad aumentada. Sin embargo, actualmente está en estudio un prototipo de gafas que desarrolló la División Mini de BMW, las cuales permiten comunicar al conductor y su automóvil aspectos como superposición de velocidad, navegación y cámaras de respaldo, entre otros; además de dejar observar qué tan cerca se encuentra el freno desde el punto de vista de la rueda. De igual modo  reconoce alguna señal en la calle y hace que cobre vida con otras superposiciones o información adicional.
Aunque por ahora la mayoría de los datos son sólo telemetría, se está estudiando de que manera incorporar algunas otras características, tales como la conducción del vehículo a través de la vista. Sin duda que es aquí donde cabe muy bien el concepto del IoT (la Internet de las Cosas) se torna interesante (donde uno se usa para complementar al otro).
En otro ámbito, está la investigación que ingenieros suizos llevan a cabo por medio de una cámara basada en la retina humana para crear una cámara más eficiente.
–Olfato. En las décadas de los 40 y 50 se creó un sistema llamado Smell-O-Vision que emitiría olores durante la proyección de una película, pero se utilizó muy poco o nada.
De igual modo, GE desarrolló en 1953 otro sistema que denominó Smell-O-Rama, sin embargo, hoy está disponible una aplicación para olfatear el teléfono, el consiste en un atomizador del tamaño de una unidad USB que se conecta al teléfono móvil que al mismo tiempo se activa para liberar olores específicos a su solicitud. Las máquinas que pueden olfatear han estado entre nosotros por algún tiempo. Tan sólo imagine en sus detectores de humo, monóxido de carbono o gas radón.
De igual modo, merece señalar que actualmente se encuentran disponibles sensores de vapor de vestir que permiten emanar la diabetes. Los científicos proyectaron de qué manera utilizar un sensor para identificar emanaciones del melanoma y de esta manera detectar el cáncer de piel.
Al respecto, merece mencionar que esas células de piel humanas expiden hedor que los médicos sólo pueden captar con sensor. En este sentido, científicos de Israel que desarrollaron un analizador de aliento con nanotecnología para detectar falla renal, se encuentran trabajando en un proyecto con el que se distinga el aliento de un paciente con cáncer de pulmón y otra con exhalación saludable.
–Oído. Por medio de la tecnología auditiva, los oídos captan diversas situaciones como los niveles de oxígeno, electrocardiogramas y temperatura corporal. Se espera que en dentro de poco los auriculares incorporen tecnología que no sólo envíe sonido, sino que también capture parte de la información del cuerpo. Se piensa que en sus primeros usos, la tecnología auditiva se incline hacia el acondicionamiento físico. Es importante resaltar que existen aretes que monitorean el ritmo cardiaco y la actividad física. Desde luego, siempre he dicho que llegará un momento en que todos tengamos chips tipo IPv6 implantados en los oídos para que tan sólo al jalar el lóbulo de la oreja se conteste alguna llamada telefónica.
–Tacto. Investigadores han desarrollado un sensor capaz de detectar temperatura, presión y humedad de forma simultánea y han dado un gran paso en imitar características de percepción de la piel humana. Aunque se encuentra en etapa inicial, se espera que los sensores del futuro tengan capacidades para incorporarse en la «piel electrónica» de prótesis, lo cual permitirá la percepción de cambios ambientales, especialmente en personas con miembros amputados.
Otro artilugio a destacar corresponde a BioTac, que consiste de una yema del dedo capaz de detectar fuerza, temperatura y vibración (en algunos casos mejor que un dedo humano). A través de una impresora láser en 3D, algunos implantes ortopédicos pueden producirse en horas y no en meses.
–Gusto. Pronto se podrían utilizar ‘lenguas’ electrónicas para monitorear, por ejemplo, el control de calidad del agua embotellada por medio de sensores químicos. En general, tales sensores respondieron a diferentes combinaciones de los cuatro elementos de gusto artificiales con combinaciones únicas de color de rojo, verde y azul. Ello permitió al dispositivo analizar varios componentes químicos diferentes de manera simultánea.
Si bien he escrito acerca de palillos inteligentes que pueden detectar aceites que contienen niveles de contaminación insalubres, un tenedor que monitorea cuántas veces mastica la comida y una taza inteligente que cuenta la cantidad y las calorías que usted bebe, creo que ésta podría corresponder a la Internet de los Alimentos.

Los dispositivos de vestir, por otra parte, vuelve la tecnología personal, y nuestros cinco sentidos son los que nos ayudan a circular por la vida y nos dan perspectiva. ¿Quién habría pensado que la perspectiva de una persona se integraría algún día en software codificado?

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