Alta disponibilidad, solución invaluable

El funcionamiento continuo de la estructura tecnológica de las empresas es vital, pero de acuerdo con las necesidades de servicio y reducción de costos, es la inversión que se debe realizar para brindar soluciones.

 

La efectividad y operación constante de las soluciones de cómputo se están convirtiendo en la columna vertebral de las organizaciones, muchas de ellas, principalmente las grandes, dependen en su mayoría de su infraestructura tecnológica, pues han dejado la mayoría de sus procesos a la facilidad que ésta otorga.


 


Sin embargo, para tener esta facilidad se debe invertir en hardware y software que funcionen de manera ordenada y correcta, sin que dejen de operar en algún momento o que tengan mayor rapidez de procesamiento en momentos críticos para la operación.


 


Es aquí donde entra el concepto de alta disponibilidad, la cual consiste en que la infraestructura tecnológica esté siempre funcionando en términos de 24 horas al día, los siete días de la semana, los 365 días del año, la famosa ecuación 24x7x365, y los cinco nueves: 99.999% de confiabilidad.


 


Este último concepto se refiere a la disponibilidad del sistema y que es el menor tiempo caído o “fuera de línea”, lo que se traduce en que una aplicación y el hardware donde corre ésta van a funcionar en el momento que se necesite.


 


Para lograrlo, se requiere de integrar soluciones que se componen de energía, procesadores, discos duros, software, personal capacitado, consultoría y procesos detallados; además, ya en la operación, se requiere redundancia en componentes críticos.


 


La redundancia como tal la definen algunos proveedores de servidores o conectividad como tener dos o más componentes en cada caso, es decir, en un sistema tener doble fuente de energía, doble juego de procesadores, de ventiladores, de conectividad, de discos y, en casos más extremos, soluciones de respaldo o espejeo de información.


 


Considerando que los datos de las empresas son críticos para el funcionamiento de las organizaciones, adquirir un equipo costoso con redundancia para tener disponibilidad, se vuelve una solución invaluable, sobre todo por la información.


 


Con estas características, las soluciones de alta disponibilidad son un atractivo negocio para integradores que en sus operaciones consideran la inversión en conocimiento, consultoría, para resolver las necesidades de sus clientes, no necesariamente de gran tamaño.

Posibilidades en medianas empresas


Como ha sucedido con la aparición de la tecnología, que conforme existe más oferta hay más demanda y los precios se abaratan, las soluciones de alta disponibilidad siguen la misma tendencia, aunque no tan vertiginosa y expresiva, ya que para la alta disponibilidad se requiere que las organizaciones que decidan implantarla deben solucionar primero sus necesidades básicas de infraestructura.


 


Al respecto, Miguel Poblano, gerente de Canal de CA México, dijo que hay integradores que están siendo más eficientes en integrar este tipo de soluciones y por consecuencia los precios comienzan a bajar, tanto del fabricante como del integrador.


 


“Con estas referencias de precios es más fácil llegar a un mercado de mediana empresa. Otro efecto es que estas medianas empresas o corporativos pequeños, en su proceso de madurez informática, llegan al punto donde tienen que considerar seriamente la inclusión de soluciones”.


 


Detalla que hace años consideraban soluciones menos sofisticadas, pero una vez cubierto eso, llega el momento en que tienen que pensar en la alta disponibilidad; “sin ser algo que estemos observando como un crecimiento explosivo, sí está teniendo un incremento y vemos que estas medianas empresas están evaluando seriamente este tipo de alternativas”.


 


El precio es un factor que inhibe la adquisición de soluciones de alta disponibilidad, pero a decir de Poblano, no es el único hecho para el despegue exponencial en la adquisición, ya que las empresas año tras año atienden otras necesidades y lo mismo tienen que hacer las áreas de informática de las mismas, entonces las empresas normalmente no pueden con el tema de soluciones más sofisticadas.


 


Normalmente una empresa mediana, después de haber cubierto su infraestructura básica, piensa en cosas como la SAN y el monitoreo de datos; “si bien el precio es un factor, otro factor es el grado de madurez de la organización en informática”.


 


En este sentido Luis Fernando Cassaigne, director de Tecnología en Hitachi Data Systems en México, mencionó que en torno del precio y la forma para llegar a mercados de medianas empresas los proveedores deben trabajar con el canal, porque la mano de obra del fabricante es cara, mientras que los costos de los integradores son menores.


 


Otra observación que hizo Cassaigne es la necesidad de establecer sistemas financieros de arrendamiento que permitan a las organizaciones medianas acceder a ese tipo de soluciones, así como establecer la importancia de que en el largo plazo los costos de operación son más caros que los de adquisición.


“Es entender que lo barato sale caro. En el primer mundo son otros los parámetros que se utilizan para la inversión de tecnología en mantenimiento. Si no se cambia la mentalidad, estamos gastando, no se invierte”, agregó.

El valor de los integradores


Quienes integran soluciones robustas tienen la característica de ser empresas bien constituidas, con experiencia en el mercado y, sobre todo, especializadas. En este tenor, Cassaigne mencionó que lo primero de un canal es la capacitación para estar especializado y explicar cómo se vende, se instala e implanta la alta disponibilidad.


 


Poblano, de CA, coincide sobre la venta consultiva que debe hacer el canal que ofrezca estas soluciones: “No es casualidad que no cualquier distribuidor llegue a ofrecer este tipo de oferta, ya que primero su experiencia lo va llevando de manera natural a especializarse en lo que vende”.


 


El experto de Hitachi comentó que los integradores deben tener características como saber escuchar a un cliente: “El mejor vendedor y canal se parecen en la forma de ser a un cantinero, porque escucha y escucha hasta que logra entender las necesidades”.


 


Agregó que el integrador debe diseñar la solución con aplicaciones sustentadas en infraestructura e información, entender toda la cadena de valor del proceso de negocio y presentar una propuesta que haga sentido.


 


“El objetivo es vender algo que al cliente le sirva, por eso un canal es especializado, tiene conocimiento y es capaz de hacer una investigación a todos los niveles para detectar todos los problemas apremiantes de un negocio, para con base en eso ofrecer una solución. Esto se llama venta consultiva”, continuó.


 


En este orden de ideas, Poblano mencionó que quienes están en este negocio son distribuidores que han migrado de la simple venta de productos o cajas, hasta ofrecer procesos como la preventa y consultoría, para lo cual se requiere de la inversión en capacitación.


 


“Si hablamos de soluciones de alta disponibilidad en datos, se habla de un tema que requiere entender la tecnología en una forma específica; si los distribuidores no lo hacen, el cliente se va a dar cuenta. Por consecuencia, no va a comprar y no se va a ser exitoso en ese mercado”, mencionó.


 


El encargado de la mercadotecnia de canal en CA agregó que quien ha decidido entrarle en serio a ese mercado es porque ha considerado que tiene que hacer las inversiones para poder hablar con autoridad del tema y ofrecer soluciones, más que vender productos.


 


Detalló que al final del día algunos productos se reducen a términos, como respaldo y recuperación, réplica de datos, etcétera. “El integrador no es el dueño de la tecnología que los fabricantes proveen; sin embargo, realmente hace la diferencia en entender cómo esta herramienta va a satisfacer las necesidades únicas de cada empresa, de cualquier tamaño o actividad”.


 


Otra de las cualidades del integrador dedicado a estas soluciones es que sepa adaptar estas herramientas de los proveedores a las necesidades únicas de sus clientes “y transformar estas herramientas y estos conocimientos en valor para quienes le compran soluciones”.


 


Por otra parte, para los usuarios es más interesante y fácil tratar con menos proveedores, ya que ellos quieren que haya un único responsable desde el principio hasta el final del proyecto.


 


Finalmente, Poblano comentó que los beneficios de la alta disponibilidad varían de acuerdo con las organizaciones o tipo de actividades: “Cada empresa, a final de cuentas, lo va a traducir en un valor único, como reducción de costos, mejora de servicio, en otra seguridad de la información; no siempre es lo mismo”.

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