sábado, agosto 24

Envidia

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Una compañía líder generalmente provoca sentimientos encontrados: admiración contra odio. Por un lado, su modelo tecnológico o comercial es sujeto a investigación con el fin de determinar las causas que la llevaron al éxito, generalmente lo hacen sus competidores para reducir distancias, o incluso la misma empresa líder, que acaba por comercializar su modelo.

Al mismo tiempo se realizan artículos, libros y páginas Web relacionadas con el éxito. Unos dirán que el paradigma a seguir es puro, o bien, que fue realizado mediante prácticas poco éticas; en otras palabras, con base en transas. Aquí llegamos a la segunda vertiente: el odio.
Los detractores comienzan a trabajar, buscan afanosamente las vulnerabilidades del modelo, evidencian sus supuestas prácticas monopólicas, y si el modelo en realidad es frágil, acabará por romperse.
Entonces llegamos al punto del análisis. Toda entidad o individuo que tiene éxito es foco de frentes negativos y positivos. En la naturaleza humana siempre está implícita la envidia, un sentimiento lacerante que rompe lazos entrañables, así como el esquema emocional de quien la porta.
No obstante, si un modelo es sólido terminará por imponerse a los envidiosos, de lo contrario, terminará por caerse poco a poco. Generalmente, la competencia no es leal, y más en sociedades tan neurotizadas como la nuestra, es decir, la contemporánea.
Desde niños nos enseñan, que ante todo lo importante es el éxito, sin importar los medios para alcanzarlo. Esa ambición, frecuentemente no tiene relación con otros valores que forman el equilibrio en los individuos.
Por lo tanto, un modelo que es prefabricado para tener éxito rápido, termina por extinguirse de igual forma. Lo difícil es formar un paradigma con cimientos sólidos, donde estén implícitos conceptos como la rentabilidad, pero sobre el verdadero servicio o aporte que se le dé a la sociedad.
Si se basa en una relación ganar dinero por ganar dinero, la cosa llega a su fin rápido. Finalmente, los envidiosos tienen su función en esta sociedad: ayudan a derrumbar lo vulnerable y a afianzar lo sólido.
La pregunta es: ¿los modelos tecnológicos que conocemos hasta ahora serán inmunes a los ataques de terceros? Hay varios envidiosos que lo pondrán en entre dicho, o bien, que morirán por su propia boca. Muy pronto sabremos las respuestas, por cierto, esto último en varios sentidos…

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