jueves, marzo 21

CompuEducación, cuando el conocimiento genera negocio

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“Hace 28 años detectamos una necesidad importante de entrenamiento, lo que originó que el canal tuviera una oportunidad grande de hacer negocio con una empresa de servicios”: Fernando Lusarreta, director general.

La organización está dedicada a la transmisión de conocimientos mediante la capacitación y certificación; si bien los inicios están ligados a TI, en la medida que la tecnología ha evolucionado, fueron adhiriendo servicios y soluciones de las marcas líderes y de otros ámbitos.

Así ha sido la estrategia, integrar firmas que no son de nicho pero pueden entender a todas las industrias y a todos los niveles: bases de datos, colaboración, recursos humanos, finanzas, etcétera.

“Entonces los servicios no eran valorados como ahora. Nos fuimos especializando en Novell, Microsoft y algún otro. Con el tiempo, el canal se comenzó a profesionalizar y ya no sólo revendían los cursos, sino empezaron a certificarse. Entre 1991 y 1999 fue un ‘boom’. A partir del 2000 comenzó una mayor conciencia”, señaló Lusarreta.

Actualidad

La oferta ofrece a Microsoft, Oracle, SAP, Red Hat; en hardware marcas como Huawei, entre muchas otras, con quienes atienden a todas las industrias, principalmente a sistemas y en menor medida al departamento de recursos humanos. Excepto con las certificaciones de ERP, donde el cliente puede ser cualquier área de una empresa. 

“Creamos una división de e-learning con la que implementamos universidades virtuales y desarrollamos cursos a la medida. La implementamos con código abierto o mediante Cornerstone (son representantes de la firma en México); desde el licenciamiento e implementación, hasta los servicios de desarrollo de canal”, explicó.

Para tal fin, cuentan con una fábrica en Monterrey desde donde arman y desarrollan entre otros, temas de seguridad informática, prevención de incendios, prevención de lavado de dinero; es decir, cualquier tópico que el cliente necesite. El experto lo tiene el fabricante y ellos convierten los documentos en ‘autoestudio’.

También ofrecen un segmento de gestión o gobernanza, donde cuentan con conocimiento de PMI, ITIL, Cobit 5, por ejemplo. Además de las instalaciones en la Ciudad de México y Monterrey, gracias a las salas virtuales, a la par de diversas alianzas con otras instituciones, no sólo cubren la República Mexicana, sino América Latina y Europa.

El reto es migrar a otras áreas y para eso se respaldan con las plataformas de universidades virtuales, de desarrollo y capacitación; con plataformas de capital humano con módulos de desempeño, reclutamiento, etcétera. Lo que ven como el futuro de la firma, como nuevas formas de aprendizaje.

Agregar valor

“Los cursos son más accesibles debido a las diferentes plataformas que existen; gracias a los servicios se les puede añadir un diferenciador. Hace muchos años entendimos que producto más servicios es igual a una solución, y así lo manejamos, por lo que le aportamos más a los clientes finales”, compartió el director general.

Cabe aclarar que Compueducación no vende licencias, excepto en el esquema de las plataformas virtuales. Trabajan con los grandes integradores de la mano para que estos ofrezcan en su oferta la capacitación. Ellos se ponen la camiseta de la empresa.

Disponen de dos opciones en cuanto a los cursos: por grupos cerrados por compañía, o calendarizados; donde puede inscribirse prácticamente cualquier persona de manera individual. Además, tienen personal que atiende a todo el canal directamente, con modelos de precio por autoconsumo de entrenamientos, y otro si es para revenderlos.

Asimismo, cuentan con instructores internos como externos, certificados por los fabricantes. Y en tanto la solución que van a capacitar es más compleja, el instructor suele ser un profesional que se dedica a esa actividad, con lo que ofrecen más valor, por la experiencia en campo.

Panorama

Según Lusarreta, el canal se ha beneficiado de los fabricantes al tener cursos de primera calidad, que suelen ser onerosos, pero acceden de manera gratuita o con un cobro simbólico; lo que resulta en una complicación cuando se les trata de cobrar. En muchos casos se han acostumbrado a que deben recibir algo ‘gratis’ por comercializar con las marcas.

Sin embargo, en otras situaciones debe pagar para completar el nivel o categoría que les exige determinada marca para estar certificado. Con el usuario final es distinto, ellos se certifican en últimas instancias y por alguna necesidad o urgencia en particular.

“Ha sido un proceso difícil por no darle ningún valor a entrenarse en un inicio; entender que certificarse es una inversión. Y a eso sumamos que mucha de esta información está disponible en diversas plataformas gratuitas, aunque no es el mismo conocimiento”, comentó el directivo.

Otro de los inhibidores es la desconfianza de certificar al personal y éste abandone la empresa con las aptitudes aprendidas. Al respecto, afirmó que trabajan en alternativas para que, si esto sucede, la compañía tenga un menor impacto, por ejemplo, ofrecer el 50% de descuento en el mismo curso para capacitar a un nuevo empleado cuando se va el anterior, o si fue en determinado tiempo, meterlo a otro curso sin cobro alguno.

“Pero siempre es preferible que la gente tenga el conocimiento específico. Si ya gastaron en la mejor solución, y el empleado no la sabe utilizar correctamente, el resultado es altamente negativo”, compartió.

Labor

En cuanto a la profesionalización del canal, están trabajando en ello con instituciones como la AMITI en transformación digital. La idea es crear una especie de universidad para crear expertos por especialidad, e invitar al asociado a que invite áreas como administración, ventas y técnicos.

Sobretodo porque el nivel de madurez en estos temas no es uniforme entre los asociados, saben mucho de ciertos temas y en otros es deficiente. La idea es un esquema de 27 temas en transformación digital, desde básico hasta experto, lo que les permite determinar sus debilidades y enfocarse en ellas.

Finalmente, al reconocer que son un puente entre academia e industria ha sido interesante tratar ahora a los llamados Millenials, y que se incorporen al ámbito laboral ‘real’. Los programas son dinámicos, buscando sean atractivos también para este perfil, y satisfacer sus necesidades, que giran alrededor de ser nativos digitales.

“El 60% o más de nuestra venta viene de los programas corporativos. El resto, es una mezcla entre pequeña y mediana empresa y usuario final”: Lausarreta.

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